Más de 80 mujeres privadas de libertad en una prisión de máxima seguridad en Texas hicieron fila para bautizarse después de escuchar el Evangelio. La escena, marcada por lágrimas, adoración y testimonios de cambio, fue presentada por ministerios cristianos como una muestra de que la gracia de Dios también está alcanzando vidas dentro de las cárceles.
La jornada ocurrió durante una acción evangelística realizada en la Unidad Marlin, en Texas, en alianza entre el pastor Brandon Barber, de la iglesia Hope City en Houston, los ministerios God Behind Bars y Mike Barber Ministries. Los equipos predicaron el Evangelio, oraron por las internas y acompañaron a quienes decidieron declarar públicamente su fe en Cristo.
En total, 88 mujeres participaron en el bautismo. En una publicación de Mike Barber Ministries, el equipo expresó: “Ochenta y ocho mujeres declararon públicamente su fe en Jesús por medio del bautismo dentro de una prisión de máxima seguridad en Texas”.
El ministerio añadió una reflexión sobre el alcance de la gracia de Dios aun en lugares de encierro: “Qué recordatorio tan poderoso de que ningún muro de prisión, sentencia o error del pasado es mayor que la gracia de Dios. Nada puede impedir que el amor de Dios llegue al corazón de alguien”.
Los bautismos se realizaron en una bañera improvisada en el área externa de la unidad. Una tras otra, las mujeres entraron al agua para dar testimonio público de una nueva vida, mientras otras internas y el equipo ministerial celebraban con aplausos, oración y adoración.
“Vimos a mujer tras mujer entrar en el agua y salir celebrando la nueva vida que encontraron en Cristo. Hubo lágrimas, aplausos, adoración e innumerables historias de redención. Ellas declararon públicamente que Jesús cambió sus vidas. Esto es avivamiento”, afirmaron los ministerios.
Al hablar del significado de cada bautismo, los organizadores destacaron que cada decisión representa “una historia de redención, un nuevo comienzo y una vida rendida a Cristo”. En uno de los videos compartidos, una de las mujeres bautizadas salió visiblemente emocionada y declaró: “El infierno acaba de perder una más”.
Según los organizadores, lo ocurrido en la Unidad Marlin forma parte de un movimiento espiritual que se está extendiendo a diferentes prisiones del estado. “El avivamiento no está confinado a las paredes de la iglesia. Está sucediendo dentro de unidades prisioneras en todo Texas, a medida que las mujeres encuentran esperanza, libertad y perdón en Jesús”, expresaron.
El mensaje final del ministerio también confrontó la manera en que muchas veces la sociedad mira a quienes están encarceladas. “El mundo puede ver presidiarias. Pero nosotros vemos hijas de Dios descubriendo sus propósitos y caminando hacia una nueva vida”, concluyeron.
Allí donde muchos solo ven condena, el Evangelio sigue anunciando perdón; donde otros ven pasado, Cristo sigue ofreciendo una nueva vida; y donde hay muros, la gracia de Dios demuestra que no conoce cadenas.
“Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” – Juan 8:36
Fuente: bibliatodo.com

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