Solo éxitos cristianos anunciando la venida de Jesucristo

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Profecías surgen tras la guerra entre Israel e Irán durante Purim con notables “señales” en el cielo

 


Mientras el mundo sigue de cerca los acontecimientos en el Medio Oriente tras la caída del régimen iraní, muchos cristianos observan algo más que geopolítica: han visto tres eclipses lunares totales, conocidos como «lunas de sangre», en menos de dos años, todos coincidiendo con la festividad de Purim.


Purim celebra la histórica liberación del pueblo judío del genocidio planeado por Hamán en el antiguo imperio persa, el mismo territorio que hoy conocemos como Irán. El que los cielos se tiñan de rojo precisamente en esta fecha, por tercer año consecutivo, ha despertado reflexiones entre quienes estudian la profecía bíblica. Según Génesis 1:14, los astros fueron creados «para señales y para tiempos señalados», un recordatorio de que la creación misma habla del propósito de Dios.


La tercera, visible el 3 de marzo de 2026, ocurre justo en el momento de mayor tensión entre Israel e Irán, sonando como una alerta del cielo.


Los líderes cristianos que estudian profecía, como los pastores John Hagee y Mark Biltz, han sostenido por años que las lunas de sangre anuncian eventos significativos para Israel. Históricamente, tétradas de este evento han coincidido con momentos decisivos:


La expulsión de los judíos de España en 1492

La independencia de Israel en 1948

La Guerra de los Seis Días en 1967

El patrón sugiere que Dios usa el firmamento para llamar nuestra atención cuando su pueblo está en el centro de la historia.​​ El contexto actual no podría ser más elocuente. Jesús advirtió en Mateo 24:6: «Oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero todavía no es el fin».


La guerra entre Israel, Estados Unidos e Irán, sumada a la muerte de Khamenei, coloca a la antigua Persia en el epicentro de la actualidad. La coincidencia con Purim no garantiza interpretaciones apresuradas, pero sí invita a una sobria vigilancia.


Amanda Grace, una voz que ha interpretado eventos proféticos, declaró que lo que estamos presenciando «no es menos que un Purim moderno». El patrón bíblico del reverso divino —cuando el mal planeado se convierte en liberación— resuena en la historia de Israel. Sin embargo, los creyentes debemos anclarnos en la Escritura, reconociendo que «el fin todavía no es» a pesar de las señales.


La ciencia explica el fenómeno: la sombra terrestre proyecta un tono rojizo sobre la luna. Pero la fe entiende que Dios puede usar las leyes naturales que Él mismo instituyó para hablar a sus criaturas. Joel 2:31 profetiza: «El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y terrible del Señor». Hechos 2:20 y Apocalipsis 6:12 repiten esta imagen, enlazando señales celestiales con el juicio y la venida de Cristo.​​


La tercera luna de sangre no es el final, sino parte de una secuencia que incluye el «eclipse del siglo» previsto para el 12 de agosto de 2026. La congregación de creyentes debe mantener los ojos en el cielo sin perder de vista la Tierra: orar por la paz de Jerusalén, interceder por los cristianos perseguidos en Irán, y vivir en santidad mientras esperamos la revelación gloriosa de nuestro Señor.


Estamos en tiempos de cumplimiento de las Escrituras, donde la precisión de los cielos recuerda que Dios es el Señor de la historia. Las señales no tienen como fin alimentar temor o preocupación, sino fortalecer nuestra fe. El juicio sobre la tierra no nos debe encontrar dormidos, sino ocupados en la obra del Maestro.


«Se levantarán nación contra nación, y reino contra reino; habrá terremotos en diferentes lugares, y habrá hambres y alborotos. Estas cosas serán principios de dolores» (Marcos 13:8).


Fuete: bibliatodo.com

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