Hombre en Egipto es torturado y colgado como crucifixión
Said Mansour Rezk Abdelrazek, un egipcio convertido del islam al cristianismo en 2016, fue arrestado nuevamente en julio de 2025 tras intentar cambiar su identificación religiosa de manera legal. Su caso ha sido señalado por organizaciones internacionales como un claro ejemplo de persecución por causa de su fe.
Abdelrazek fue detenido sin orden judicial y trasladado a la prisión de 10 de Ramadán en El Cairo. Allí fue sometido a abusos físicos y psicológicos tanto por parte de las autoridades como de otros reclusos, específicamente por su conversión al cristianismo. Durante su detención, las autoridades lo obligaron a someterse a la dolorosa remoción de un tatuaje cristiano que tenía en su cuerpo.
Lo más grave es que Said Abdelrazek fue colgado durante horas en una posición de crucifixión como forma de tortura. Además, ha sido privado de alimentos adecuados, ropa y atención médica. Su caso fue presentado ante el Tribunal de Terrorismo de El Cairo, donde enfrenta múltiples cargos relacionados con “terrorismo” y “desprecio al islam”, derivados de su conversión y actividad en redes sociales.
Su juicio comenzó el 21 de abril de 2026 en el Primer Circuito Penal de Terrorismo en Badr. La corte concedió una prórroga solicitada por su defensa y programó la siguiente audiencia para el 15 de junio de 2026. Abdelrazek permanece detenido mientras espera el resultado.
Desde su conversión, Said ha sufrido repetidos arrestos arbitrarios, divorcio forzado, separación de su hijo pequeño y vigilancia constante. Su prometida, ciudadana australiana, ha pedido urgentemente intervención diplomática para que le sea concedido un visado humanitario y pueda reunirse con ella.
Organizaciones como la Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional (USCIRF) lo han designado como prisionero de conciencia por motivos religiosos. Un grupo internacional de defensores de derechos humanos envió una carta de apelación urgente al gobierno australiano pidiendo su liberación inmediata.
Este caso de Said Abdelrazek nos recuerda el alto precio que muchos creyentes pagan por seguir a Cristo en contextos hostiles. La fidelidad a Jesús puede traer sufrimiento, pero también revela la realidad de que el mundo odia a los que pertenecen a Él. Aun así, Dios no abandona a los suyos en medio de la prueba.
La Biblia lo afirma con claridad en 1 Pedro 4:16: “Así que, si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello”. Esta palabra nos anima a orar por nuestros hermanos perseguidos y a permanecer firmes en la fe, sabiendo que el Señor ve su dolor y les dará la corona de vida.
Fuente: bibliatodo.com
