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junio 10, 2019

Así fue el inaudito rescate en México de dos niños secuestrados por una secta ultraortodoxa judía

Esta historia la protagonizan una madre y dos hermanos de 14 y 12 años. También una secta de judíos ultraortodoxos que ideó un complejo plan para secuestrarlos. Y un operativo que involucró a  agentes del FBI, la policía federal mexicana y personal diplomático para un rescate que se concretó en una pequeña comunidad casi tres semanas más tarde y después de una huida de 4.000 kilómetros. Esta es la trama del último escándalo de la secta Lev Tahor, fundada en Israel, desterrada de Estados Unidos, fugada de Canadá y asentada recientemente en México y Guatemala. El peregrinaje del culto, que no supera los 500 miembros activos, ha dejado a lo largo de 40 años un rastro de acusaciones por matrimonios forzados, tratos humillantes y abuso infantil. La cúpula del clan enfrenta ahora una pena que puede alcanzar la cadena perpetua ante la justicia de Estados Unidos.

Todo comenzó como una gran conspiración. Sara —hija de Shlomo Helbrans, el difunto fundador de la secta y hermana del nuevo líder, Nachman Helbrans— no pudo más y se fue con sus seis hijos en un viaje sin retorno de Guatemala hasta Nueva York. Se estableció en Woodridge, una localidad de 12.000 personas que está unos 140 kilómetros al norte de Manhattan. Seis semanas más tarde, su hija Yante y su hijo Chaim desaparecieron. Los hermanos salieron de casa en la madrugada del 8 de diciembre, caminaron unos metros y se subieron a un coche.

Ropa secular, coches de alquiler, pasajes de avión, móviles de prepago, pasaportes para pasar los controles de migración. Como parte del plan, deshilvanado por la fiscalía de Nueva York, el rabino Helbrans sustituyó la clásica vestimenta de los judíos jasídicos que llevaban los niños. Siempre según el informe de los fiscales, el líder del culto cambió la kipá de Chaim por una gorra de Superman y su abrigo negro por una sudadera gris, de acuerdo con las cámaras de seguridad del aeropuerto de Scranton en Pensilvania. Dos días más tarde, agentes del FBI ya habían identificado al niño en un hotel de Ciudad de México.

Desde Estados Unidos, Aron Rosner, otro de los conspiradores, se encargaba de organizar todos los gastos: las comidas, los billetes de autobús, los vuelos, las reservas de hotel. Rosner, hermano del cabeza administrativa de Lev Tahor, Mayer Rosner, dispuso de al menos 3.550 dólares entre el 7 y el 20 de diciembre para toda la operación. Tres días más tarde fue detenido a bordo de un vehículo alquilado para facilitar el secuestro. Mayer Rosner está acusado de planear el rapto. Su hijo Jacob se encargó de comprar la ropa "gentil". Dentro de la comunidad, Jacob, de 20 años, es el esposo de la pequeña Yante, de tan solo 14.

En la ficha que se emitió para localizar a los niños se describe a Chaim con ojos y cabello café, 1,22 metros de estatura y 34 kilos de peso. Yante aparece en la foto con la típica túnica que llevan las mujeres de Lev Tahor, que las cubre de pies a cabeza y solo deja descubierta una pequeña parte de la cara, a menudo comparada con el niqab o la burka de las musulmanas más conservadoras. Era descrita con pelo café, ojos verdes, 1,37 metros de estatura y 66 kilos de peso.

Los hermanos fueron rescatados el 28 de diciembre en un hotel de Tenango del Aire, 40 kilómetros al sur de la capital mexicana. Los niños recibieron atención psicológica y fueron devueltos a su madre días más tarde, según un comunicado publicado el pasado 3 de enero por la Procuraduría (fiscalía) General de la República. Nachman Helbrans, Mayer Rosner y Jacob Rosner fueron deportados de México y arrestados apenas pusieron pie en Estados Unidos. Los cuatro acusados aún esperan ser llevados a juicio.

El plan de un suicidio colectivo
El despliegue binacional para la captura y rescate de las víctimas se originó cuando la madre aseguró que la cúpula de la secta había contemplado un suicidio colectivo ante nuevos potenciales conflictos legales, de acuerdo con la prensa de ambos países. "¡[Nachman Helbrans] está hablando sobre preparar un suicidio si los sionistas entran, los padres matarán a todos los niños!", dijo la hija del fundador en declaraciones citadas por la revista Mispacha, que ha cubierto el caso de Lev Tahor durante años.

Desde que fue fundada en la década de los ochenta, la secta ha acusado "una persecución de Israel". La posición antisionista del grupo, similar a la de otros grupos de judíos ortodoxos, se ampara principalmente en el discurso de que el Estado judío debe ser restaurado por la mano de Dios y no por la del hombre. Tras las fricciones en Israel, el grupo abandonó Oriente Próximo y se mudó a Nueva York a principios de los noventa. El fundador de la secta cumplió en 1994 una condena de dos años de prisión por el secuestro de un joven israelí de 13 años.

El patriarca de los Helbrans fue deportado a Israel en 1996 y recibió en 2003 asilo político en Canadá para establecerse en la comunidad de Sainte Agathe, una localidad montañosa de Quebec. Lev Tahor, que se traduce del hebreo como corazón puro, tuvo que abandonar la provincia francófona después de que se acusara al grupo de maltrato infantil: físico, emocional y sexual. Los miembros de la secta se mudaron a la provincia de Ontario e intentaron abandonar Canadá entre finales 2013 e inicios de 2014, en pleno proceso legal en su contra.

Rechazados por la ortodoxia judía
Para entonces, el culto ya había atraído los reflectores de la prensa occidental por sus normas estrictas, como la observancia extremista de códigos de vestimenta, control totalitario de la vida de sus miembros y reglas que exigen el consumo de alimentos solo producidos por su comunidad. Eran considerados demasiado ortodoxos entre la misma ortodoxia judía. Pero la curiosidad teológica se convirtió en preocupación cuando salieron testimonios de antiguos miembros sobre golpes, separación de padres e hijos, "desconexión" de amigos y familiares "herejes" o uso de medicamentos para tratar el trastorno límite de la personalidad como remedio contra la maldad y los demonios internos, según la prensa israelí. Las vidas de 50 familias giraban alrededor de Shlomo Helbrans, que era adorado como un "sabio" o un "santo", según los testimonios. Lev Tahor ha negado una y otra vez las acusaciones, y se dice presa de una persecución.

El grupo se asentó en 2014 en San Juan La Laguna, en el departamento guatemalteco de Sololá, de mayoría indígena. El consejo de ancianos de los locales echó a la secta tras pocos meses y Lev Tahor cambió las orillas del lago Atitlán por un edificio de oficinas en Ciudad de Guatemala. Los allanamientos, los juicios y las investigaciones se replicaron en el país centroamericano. El periplo del grupo siguió en otras zonas del territorio guatemalteco y supuestamente cruzó la frontera con México, a la región del Soconusco, en 2017. El rabino Helbrans fue hallado muerto a los 55 años tras un ritual en el río Shujubal, en el Estado mexicano de Chiapas, en julio de 2017. Tres meses antes, un tribunal israelí había declarado al grupo como un culto peligroso.

La secta —que ha levantado alarmas en Israel por su extremismo, que colmó la paciencia del sistema de acogida canadiense, que ha recibido decenas de portadas en Guatemala y que movilizó a los Gobiernos de México y Estados Unidos para resolver el secuestro de dos niños—  tiene ahora su principal campamento en el departamento de Santa Rosa, al suroeste de Guatemala.

Fuente. elpais.com




enero 09, 2019

Niño sobrevive a sacrificio en ritual de brujería en Uganda

Cada año, cientos de niños son secuestrados y muertos por rituales de sacrificios humanos ejecutados por participantes ugandeses. Esta práctica macabra se ha convertido en un negocio lucrativo, que preocupa cada vez más a las familias locales.

Sabiendo esto, un pastor ugandés ahora se está juntando a la policía y a los políticos de su país para combatir esa brutalidad. El equipo de CBN News acompañó de cerca el trabajo de una fuerza de trabajo formada por detectives secretos, policías armados y el pastor Peter Sewakiryanga, en busca de un hechicero, acusado de secuestrar y matar a niños.

Los “brujos” creen que cuando se secuestra a un niño, simplemente obtienes riqueza y protección”, informó el líder cristiano. El pastor Peter Sewakiryanga es director de Child Care Ministries Kyampisi, una organización cristiana que se ha comprometido a acabar con los sacrificios de niños en Uganda. Él describe el ritual brutal, realizado por hechiceros.

“El problema está aumentando y muchos niños mueren. Hay muy pocos que sobreviven (aquellos que logran escapar), la mayoría de ellos muere”, dijo.

Rachel Kaseggu conoce bien el dolor de perder un hijo a causa de rituales de brujería.

” Yo tenía grandes esperanzas y sueños para Clive”, dijo a CBN News Kaseggu, mientras sollozaba incontrolablemente. El hijo de Kaseggu tenía 3 años, cuando desapareció el 2 de junio de 2015, mientras jugaba en el jardín de su casa. ” Fue a las 10 am cuando nos dimos cuenta de que no estaba en ningún lugar de nuestra casa”, dijo Kaseggu.

La CBN News habló con Kaseggu el día en que la policía le contó lo que le pasó a su hijo. ” Yo nunca había oído hablar de sacrificio de niños, ni siquiera sabía lo que significaba esa expresión”, dijo la madre. El detective Emmanuel Mafundo mostró la ubicación, no lejos de su casa, donde encontraron los restos mortales de Clive, en un baño lleno de heces humanas.

Mafundo dijo que el principal sospechoso sería el vecino de Kaseggu, un rico empresario que supuestamente contrató a dos hombres para secuestrar a Clive y mutilar el cuerpo del niño, creyendo que el acto traería “buena suerte” a su nuevo hotel.

El detective Mafundo dijo que el sospechoso pagó el equivalente a 1.400 dólares por el ritual macabro, que acabó llevándose la vida del niño. “Parecía muy extraño que alguien, a causa de una superstición, podría sacrificar un niño de tres años”, dijo Mafundo, que es el superintendente de la Policía de Uganda CBN News.

El sacrificio de niños en Uganda es un problema tan serio y generalizado que el gobierno ha creado una fuerza de trabajo específica para combatir el sacrificio de niños y el tráfico de seres humanos.

El investigador jefe Moses Binoga encabeza el equipo. Se dice que, además de la decapitación y la mutilación genital, los hechiceros lo mezclan con hierbas para que se les dé “poderes especiales”. “El lenguaje se utiliza en el ritual, creen que puede silenciar al enemigo”, dijo Binoga.

Mike Chibita es el más alto funcionario de la policía ugandesa. Él dice que la superstición y el deseo de enriquecerse rápidamente contribuyen a altos índices de sacrificio infantil en su país. ” Estos asistentes van a las personas que quieren hacerse ricos y dicen que para lograr este objetivo, es necesario que sacrificar a otro ser humano”, dijo Chibita, quien se desempeña como director de fiscales en Uganda.

Sobrevivientes de sacrificios

Los jóvenes Kanani Nankunda, George Mukisa y Allan Ssembatya tienen suerte de estar vivos, pero aun así cargan las cicatrices físicas y emocionales de lo que sucedió con ellos en el pasado. Todos los tres son supervivientes de rituales de sacrificio infantil.

Hace algunos años, Kanani y su hermana de siete años fueron atacados mientras jugaban. Él tiene una cicatriz de 25 centímetros en la parte trasera del cuello, porque un hechicero trató de drenarle la sangre a través del corte.

” Me desmayé y cuando desperté, me encontré con mi hermana muerta y sin cabeza”, dijo Nankunda. Allan Ssembatya fue secuestrado por dos hombres mientras volvía de la escuela a casa. “Intenté gritar, llamar a mis padres, pero mi voz no era lo suficientemente fuerte para ser escuchado”, dijo Ssembatya.

El niño fue cortado con una cuchilla en el cuello, un corte en la cabeza y fue castrado durante el ritual. Allan permaneció en coma por dos meses, después de haber sido milagrosamente rescatado. La madre de George Mukisa lo encontró acostado en un charco de sangre, después de que un hombre lo castró con un cuchillo.

Los médicos tuvieron que reconstruir sus genitales con un injerto de la piel del antebrazo. Los niños dicen que buscan alentarse unos a otros, para superar sus desafíos físicos. “Dios me ayudó y nos está ayudando de muchas maneras diferentes”, dijo Ssembatya. “Cuando pensamos en lo que pasó a nosotros sólo oramos y pedimos a Dios que esto nunca vaya a pasarle a nadie más”.

Los tres niños están ahora bajo los cuidados del pastor Peter y de la organización Kyampisi. El Ministerio de Asistencia para la Infancia “Kyampisi” es la única organización en el país que ofrece apoyo financiero y médico a sobrevivientes a largo plazo de rituales de sacrificio de niños.

Rachel Kaseggu dice que la vida sin Clive nunca será la misma. Sin embargo, ella tiene un mensaje para los hombres que asesinaron brutalmente a su hijo de 3 años: ” Debido a mi fe en Jesús, creo en las segundas oportunidades, y yo le daría a ellos, porque no hay nada que pueda hacer para traer a mi Clive devuelta. Mi mensaje para ellos es: confiesen sus pecados y conviértanse al Señor, Él perdonará sus pecados”, dijo.

Fuente: cristianas.com





julio 22, 2018

MISIONEROS RESCATAN A 33 NIÑOS DE TRÁFICO SEXUAL

La organización cristiana TellAsia, orientada a la lucha contra el tráfico humano, divulgó recientemente, en su página web, un video donde se muestra cómo ayudaron a liberar a 33 niños que habían sido secuestrados en Nepal para el mercado clandestino de la explotación sexual.

Los padres de los niños pidieron ayuda a los misioneros de TellAsia, explicándoles que un hombre apareció ofreciendo vivienda y beneficios educativos para los niños. Los traficantes se aprovechan de la pobreza y de la falta de educación de las familias que, con esperanza de un mejor futuro para sus hijos, terminan cayendo en la trampa de los criminales.

y niñas habían sido secuestrados para ser vendidos como esclavos sexuales. Al conocer el hecho, el coordinador de TellAsia decidió ir personalmente a enfrentarse con los traficantes, llevando consigo a un ayudante. Les tomó tres días llegar hasta la región del Himalaya, donde se encontraban los niños secuestrados y sus captores.

Cuando encontraron a los pequeños, ambos misioneros se enfrentaron a los traficantes y pudieron rescatar a los 33 menores de edad. Algunos de los niños ya habían sufrido violencia sexual, además de que quedaron con traumas psicológicos. "Una niña estaba tan traumatizada que no podía hablar. Pero de no haber sido rescatados, habrían sido enviados a burdeles en países extranjeros", dice el video.

La institución cristiana proporcionó a los niños alimento, abrigo, alegría y la Palabra de Dios, mientras que eran llevados a sus padres. Por otra parte, los 4 traficantes están bajo custodia policial. ¡Que Dios siga usando la vida de sus hijos para rescatar a los más indefensos! ¡Que Dios guarde a los niños en el mundo entero!

Fuente: impactoevangelistico.net