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diciembre 02, 2016

La esquizofrenia de la ONU con Israel

Por Evelyn Gordon
Si quiere saber por qué nadie en su sano juicio se toma a las Naciones Unidas en serio, atienda a los siguientes tres hechos:

    La semana pasada la Organización Mundial de la Salud (OMS), un organismo de la ONU, distinguió a Israel como el primer país del mundo en obtener su calificación más alta en lo relacionado con los equipos médicos de respuesta inmediata desplegados en el extranjero. Dicho de otro modo: la OMS ha juzgado que las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) serían su primera opción de respuesta inmediata ante cualquier desastre.
    Hace dos semanas, el diario Israel Hayom informó de que los servicios de la ONU para mantener la paz han pedido a Israel que forme a los cascos azules en el ámbito de las urgencias médicas. El seminario está previsto para las próximas semanas.
    Cada año, esta misma ONU clasifica a Israel como el mayor transgresor mundial de los derechos sanitarios, de hecho es el único país que merece una condena específica.

Si reflexiona sobre esas tres decisiones, sólo puede sacar la conclusión de que la ONU cree que el principal transgresor mundial del derecho a la salud es la primera opción ideal ante cualquier catástrofe, así como para adiestrar a sus propios cascos azules. La ONU aprueba periódicamente, por abrumadora mayoría, resoluciones que incluso su personal especializado sabe que son un sinsentido. Así, su última condena contra Israel por violar flagrantemente los derechos sanitarios se aprobó en mayo por 107 votos a favor, 8 en contra y 8 abstenciones.

Si alguien cree que hay una manera de cuadrar este círculo, no hay caso: la contradicción no se puede resolver asumiendo que los esfuerzos israelíes de asistencia en catástrofes son de algún modo ajenos a sus prácticas médicas habituales. A lo largo de los últimos años, por ejemplo, miles de sirios heridos en la guerra civil de su país han ido por voluntad propia a los Altos del Golán y se han entregado a un Ejército enemigo (Israel y Siria siguen oficialmente en guerra) para poder recibir en Israel atención médica que no pueden obtener en ningún otro sitio. Esos son los mismos Altos del Golán donde, según la resolución, Israel vulnera por sistema los derechos sanitarios de los sirios.

De manera similar, los palestinos de la Margen Occidental tienen una mayor esperanza de vida y una menor tasa de mortalidad infantil que otros vecinos de Oriente Medio, como Egipto, Jordania o incluso Turquía, miembro de la OCDE, gracias, en parte, a su acceso a los hospitales israelíes. Se trata de la misma Margen Occidental donde, según la resolución, Israel vulnera por sistema el derecho a la salud de los palestinos.
Se podría alegar que los periódicos episodios de resoluciones delirantes que sufre la ONU no tienen importancia. Después de todo, sus condenas anuales de las prácticas médicas de Israelno han impedido a la OMS o a sus servicios de mantenimiento de la paz reconocer que aquél destaca en este campo, y que esperan beneficiarse de su pericia.
El problema es que esas decisiones son una rara excepción a la norma. La mayor parte de las veces, las resoluciones de la ONU, ajenas a la realidad, conforman la base de la política internacional.

Fijémonos, por ejemplo, en la votación celebrada en la ONU en 2012 para reconocer a Palestinacomo Estado observador no miembro, a pesar de que no cumple los requisitos básicos de la estadidad fijados en la Convención de Montevideo de 1933, que exige que los Estados tengan un Gobierno efectivo. Palestina tiene dos: el de la Autoridad Palestina en la Margen Occidental y el de Hamás en Gaza, con el resultado de que su ostensible presidente ni siquiera puede entrar en esta última y su mandato no rige allí.

Aunque aún se desconoce que impacto tendrá en la Corte Penal Internacional la aceptación de Palestina, el efecto en la Unesco ha sido devastador: no sólo ha tenido como consecuencia la pérdida de la financiación de EEUU –nada menos que un 22% del presupuesto del organismo–, sino que el hecho de que los palestinos presenten constantemente resoluciones que niegan los hechos históricos relacionados con Jerusalén se ha vuelto tan embarazoso que hasta la directora de la Unesco rechazó públicamente la más reciente.

En 2002, respondiendo a las críticas mundiales contra los esfuerzos desplegados por las IDF para frenar una mortífera oleada de atentados suicidas palestinos, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, hizo su célebre pregunta: “¿Es posible que Israel tenga razón y el resto del mundo se equivoque?”. Al final, resulta que incluso la ONU reconoce que la respuesta a esa pregunta es “sí”, no en vano dos de sus organismos acaban de elogiar la conducta médica de Israel, pese a la referida votación en contrario de 107 frente a 8.

He aquí precisamente la razón de que Israel se haya negado desde su fundación a tomarse en serio las resoluciones de la ONU: ningún país en su sano juicio aceptaría determinar sus políticas basándose en las exigencias de una organización tan a menudo desconectada de la realidad. De hecho, la única conclusión sensata que se puede extraer de la esquizofrenia de la ONU para con Israel es que la organización necesita desesperadamente una exhaustiva reforma para dejar atrás su propia enfermedad.

© Versión original (en inglés): Commentary
© Versión en español: Revista El Medio
julio 19, 2016

Israel deberá enfrentar la mayor guerra de su historia

Diez años después de la última gran guerra, librada contra Hezbolá, Israel está preparado para hacerle frente a la mayor guerra de la historia. “No es una pesadilla, es un escenario muy realista”, dice el jefe de Defensa, el general de brigada Zvika Haimovich, de las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF, por sus siglas en inglés).

Preparados para cualquier escenario en una futura guerra, Israel sabe que va a ser golpeado con el mayor ataque de cohetes jamás visto en la historia.

Haimovich, que dirige las defensas aéreas del estado judío, habló recientemente en una conferencia sobre la seguridad nacional, afirmando que Irán y sus grupos aliados de Hezbolá y Hamas estaban invirtiendo conjuntamente en la investigación y el desarrollo de cohetes.

“Seguimos un montón de pruebas en Gaza … Ellos están haciendo un gran esfuerzo para aumentar y mejorar sus habilidades”, dijo.

Resaltó que habrá un futuro y probable ataque, por lo que los cohetes vendrían “desde varias direcciones”, consolidando su posición como una “guerra regional”. Por ejemplo, Israel ha identificado sitios de lanzamiento de miles de cohetes tanto en Gaza (lado sur) y en el Líbano (frontera norte).

Según los informes, Hezbolá podría alcanzar más del 75 por ciento del territorio israelí.

“Estamos hablando de una multidireccional amenaza, esto es mucho más complicado de lo que enfrentamos hace cinco o diez años atrás. Vamos a tratar con un gran número de misiles. No importa si son disparados por Hezbolá o Hamás. Nos encontraremos con nuevas sorpresas en el campo de batalla, eso es correcto”, dijo el jefe de la defensa aérea. “Es una pesadilla. Es un escenario muy realista”, insiste.

Por otro lado, el mayor general Herzi Halevi, que dirige la Inteligencia Militar de IDF cree que “las reglas del juego en el Oriente Medio han cambiado. En vez de algunos estados, en la actualidad hay muchos frentes. La transición de guerra contra las naciones para un conflicto contra las organizaciones es muy significativa. Pero si nuestros enemigos supieran nuestras capacidades militares, evitarían más conflictos”.

Halevi dice que, tras el acuerdo nuclear, Irán tiene una gran inyección de dinero y parte de ella se está invirtiendo en el apoyo a las tres principales amenazas contra Israel, Hamas, Hezbolá y la Yihad Islámica. Los israelíes están atentos, pero son cautelosos. “No queremos una guerra, pero estamos más listos más que nunca … Nuestros enemigos no tienen idea de lo poderosos que somos”, dijo.

Sistema sofisticado

En marzo, Israel comenzó a probar el sistema de defensa antimisiles más sofisticado del mundo. El proyecto recibió fondos de los Estados Unidos, a un costo de 3,3 mil millones de dólares. Bautizado como “Honda de David”, las primeras pruebas se consideraron un éxito por las fuerzas israelíes y estadounidenses.

Como se informó, el sistema es capaz de derribar varios tipos de misiles e incluso satélites espaciales. Su tecnología es la más avanzada en la industria de defensa. “Podemos decir que es un sistema pionero. Ni Estados Unidos tiene algo tan complejo y sofisticado”, dice Uzi Rubin, ex jefe del programa de defensa antimisiles de Israel.

Al mismo tiempo, Irán realizó pruebas de lanzamiento de misiles balísticos. Los dos misiles Qadr H alcanzaron sus objetivos a una distancia de 1.400 kilómetros en el sureste del país. Un hecho que llamó la atención fue un mensaje escrito en el cohete: “Israel debe ser borrado de la tierra”. Para efectos de comparación, tanto en Jerusalén y Tel Aviv están cerca de mil kilómetros de distancia del lugar de lanzamiento.

Además, esta frase la ha dicho en otras ocasiones el ayatolá Ali Jamenei, líder supremo del país.
Por razones políticas, Obama está pidiendo al Congreso no aprobar una transferencia de 455 millones de dólares, destinados para la compra de más sistemas de defensa para Israel. Esto puede interferir con la seguridad del país y por lo tanto Israel está buscando el apoyo de Rusia.

Fuente: escapaportuvida.net