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julio 11, 2026

¿Y si fuera tu hija?

 


Ante el Dios que nos llama hijos no hay ‘hijas ajenas’: el dolor de la mujer vulnerada es el de una hermana de sangre espiritual, y su desprecio una afrenta directa al Padre que la diseñó.


¿Y si fuera tu hija? La que hoy amanece invisibilizada ante el silencio cómplice de nuestras instituciones; la ignorada por un sistema que prefiere mirar a otro lado. La que vive atrapada y triturada por la discriminación silenciosa y las garras de un narcisista [1].; a la que despiden injustamente, a la que llaman «instrumento del maligno», aquella cuya denuncia nunca fue escuchada. La que, al final del día, termina desangrándose en la fría abstracción de una estadística de abuso psicológico, académico o sexual; o, peor aún, una vida que es truncada por el feminicidio o, en el contexto espiritual, por el lapidario de su llamado ministerial. Si la víctima de este abuso estructural e injusticia llevara tu propia sangre... ¿seguirías refugiándote en el cómodo analgésico de la indiferencia? ¿Reaccionarías igual si fuera tu hija?


Responder a este cuestionamiento nos obliga a rasgar el velo de la complacencia institucional. No estamos ante simples casos aislados de mala conducta, sino ante un problema de raíz teológica que deforma el mensaje de la gracia y exige una revisión urgente de nuestras estructuras comunitarias.


1. El analgésico de la indiferencia.

Esta interrogante, que apela a lo más profundo de nuestra fibra humana, no es una mera hipótesis dramática; es la realidad cruda que enfrentan miles de mujeres que también son hijas de alguien, incluso dentro de los espacios que asumen las dinámicas del saber y de la fe. Cuando el ámbito eclesial y académico se convierte en un tribunal de silenciamiento y las estructuras comunitarias instrumentalizan la doctrina para deslegitimar el grito de la víctima, nos encontramos ante una patología teológica y social que ya no podemos ignorar.


El abuso en sus vertientes psicológica, académica, física y de otra índole prospera muchas veces a la sombra de los «pactos de caballeros» y de una hermenéutica del descarte, la cual prefiere proteger el prestigio institucional y religioso antes que la dignidad de la vulnerable. Como comunidad de pensadores y creyentes, estamos llamados a desmontar la retórica que reviste de «voluntad divina» o de «orden institucional» lo que llanamente es violencia, opresión y -en palabras más claras- pecado. Esto no es solo una «falla institucional» o un «problema de gestión»; es pecado, y ante el pecado la Iglesia no puede ser neutral.


 


2. Pactos de caballeros y patologías teológicas.

No podemos seguir teologizando desde una torre de marfil mientras las hijas de alguien -miles de mujeres a quienes como cristianos deberíamos amar y defender como si fueran propias- sufren de discriminación, marginalización y la invisibilización de su vocación, esa que con devoción fue puesta al servicio de Dios.


No podemos callar mientras su tiempo, que es la vida misma y no tiene precio, junto con sus cuerpos y sus mentes, son abusados y triturados por el engranaje de un poder narcisista, la manipulación espiritual y el liderazgo eclesial deshumanizante. Porque ante el Dios que nos llama hijos, no existen las hijas ajenas: el dolor de la mujer vulnerada es el dolor de una hermana de sangre espiritual, y su desprecio es una afrenta directa al Padre que la diseñó.


Entender esta realidad devela una verdad reveladora: es precisamente en los contextos eclesiales y académicos -los espacios del saber y de la fe- donde el abuso adquiere un tinte aún más perverso. Cuando se violenta a una mujer, no solo se quiebra su psicología; se intenta borrar, exiliar y silenciar los dones que Dios mismo depositó en ella. Se trata de una forma de violencia espiritual e institucional que ataca directamente la raíz de su identidad y la trascendencia de su propósito eterno. El abuso en contextos de fe no solo destruye la mente o el cuerpo; funciona como una lápida que sepulta la vocación que Dios sopló sobre la mujer. Es, llanamente, el homicidio espiritual de su propósito.


Ante esta destrucción del diseño divino, la Escritura rompe nuestra apatía con un grito: «¡Aprendan a hacer el bien; busquen la justicia, reprendan al opresor…!» [2]. Como cristianos, buscar la justicia no se traduce en pasividad, no es un concepto teórico para discutir en simposios; es una acción transformadora. Ante el sufrimiento y desvalorización de las hijas, ¿cómo podemos, entonces, guardar silencio? Si nos llamamos cristianos, ¿a qué se debe esta insultante falta de interés? Esta realidad sufriente tiene, sin duda, las marcas de la opresión y de la maldad, y lo que Dios demanda es libertad.


 


3. El tribunal de la ignorancia calculada

Y tú, que hoy sostienes estas líneas, ¿qué vas a hacer? Tu primera responsabilidad es pedir sabiduría a Dios para desarmar la ceguera, y entonces pensar por ti mismo. No te quedes jamás con la comodidad de la versión oficial: indaga, analiza con rigor y pregunta más. Ve al encuentro del dolor: escucha con empatía a la víctima, reconoce el daño causado y redignifica a la que fue humillada. Rompe, de una vez por todas, el silencio. Conviértete de tu mal proceder y asume que el silencio o el actuar por pura conveniencia personal atentan directamente contra el núcleo del Evangelio. No te vuelvas cómplice; el Dios que todo lo ve te está dando hoy la oportunidad de enmendar el camino y ser quien defienda. Porque mirar hacia otro lado cuando una hija sufre injusticia es, a los ojos de Dios, una abierta traición.


Es aquí donde la Sabiduría divina nos arranca las máscaras y nos confronta con un veredicto definitivo:


Rescata a los que están injustamente condenados a morir; sálvalos mientras van tambaleando hacia su muerte. No te excuses diciendo: “Ay, no lo sabíamos”. Pues Dios conoce cada corazón y él te ve. El que cuida tu alma sabe bien que tú sabías. Él pagará a cada uno según merecen sus acciones [3].


Este pasaje tumba, una a una, nuestras cobardías disfrazadas de prudencia. Dios no acepta el analgésico de tus excusas piadosas. Él no recibe tu «yo no estaba enterado», ni tu «es un asunto privado», ni ese cómodo «no me corresponde a mí intervenir». En el tribunal de Aquel que cuida tu alma, tu ignorancia calculada es complicidad criminal.


El texto sagrado es lapidario, directo a tu conciencia: Él sabe que tú sabías.


Él sabe, en efecto, que escuchaste el rumor en el pasillo y preferiste callar para proteger tu puesto, tu prestigio o tu «derecho» a ascender; sabe que viste las lágrimas caer, y que conoces las preguntas que se quedaron sin respuesta y las injusticias que se cometieron en la sombra.


Ante esa mirada soberana, todo parapeto humano se desmorona: no habrá cuerpo pastoral, comité de ética ni pacto de caballeros que te ampare; ninguna teología de púlpito ni prestigio institucional te justificará cuando el Padre de las luces juzgue las acciones y las omisiones de aquellos que, sabiendo hacer lo bueno, no lo hicieron [4]. Él pedirá cuentas al victimario que abusó de su autoridad espiritual y a aquellos que se justifican en pactos corporativos.


Porque cuando la jerarquía eclesial decide ocultar el delito, callar a la víctima o blindar al agresor para "evitar el escándalo", es la propia estructura la que se hace cómplice. Ahí es donde la institución deja de ser una víctima del lobo y se convierte en su escudo; no paga por el acto inmoral original, sino por la gestión inmoral del daño. Al final, se actuó bajo el celo de proteger una estructura humana que, por su naturaleza caída, tiende a la idolatría institucional -anteponiendo la supervivencia de la organización a los valores del Reino- y olvidando el mandato sagrado de pastorear con integridad. Si la fe que profesamos es real, nuestra única salida es la verdad, la reparación y la justicia. No callemos más.


 


4. El diseño intocable de tu vocación.

Quizás tú eres esa hija. Si es así, déjame decirte: no estás sola.


Que se aliente tu corazón quebrantado; Dios y tú son mayoría. Él recoge tus lágrimas, valida tu dolor y te abraza con una gracia que ninguna estructura humana te puede quitar. No hay nadie que pueda anular los dones que tu Creador depositó en ti, ni enterrar el propósito eterno que Él sopló sobre tu ser; el diseño divino para tu existencia y tu llamamiento es intocable.


Empieza hoy tu camino de liberación: valida tu propia historia-te aseguro que no eres la única-, suelta, perdona y avanza. Dios te dará alegría en la misma medida en que sufriste, y llenará de bien los años que dolieron. [5] Ten presente quién te diseñó y, cuando estés lista, haz de tu verdad un estandarte de justicia que rompa las cadenas del miedo; una luz para que ese ciclo de impunidad no se repita una y otra vez, dejando el abuso en la sombra.


Confiemos en que, a partir de hoy, nuestro Padre bueno está levantando hombres y mujeres cristianos de verdad que no callarán y que actuarán con valentía para manifestar y proclamar el Reino de Dios en la Tierra a través del amor, la justicia y la misericordia. [6]


 


Notas y referencias


[1]: 2 Timoteo 3:2-6; Mateo 23:5-7; Proverbios 16:18; 21:24; 26:12.


[2]: Isaías 1:17.


[3]: Proverbios 24:11-12.


[4]: Santiago 4:17; Lucas 12:47


[5]: Salmos 90:15.


[6]: Jeremías 3:15; Mateo 5:13-14; 23:23; Lucas 4:16-21; 9:2; Hechos 4:29.


Publicado en: EVANGÉLICO DIGITAL - Seneca Falls - ¿Y si fuera tu hija?

noviembre 27, 2017

El pastor Toby, casado con la hermana de "Las Viudas Negras"


En los documentos de identidad de ambas mujeres consta que son hijas del mismo hombre.

Una investigación de El Salvador Times revela detalles del requerimiento fiscal

La banda criminal habría cobrado $100,000 de seguros de vida

De pocos es conocido que la actual esposa del pastor Édgar López Bertrand, llamado también Hermano Toby, es hermana de Esmeralda Aravel Flores Acosta, líder de la estructura criminal denominada "Viudas Negras".

Fue en diciembre de 2016 que el predicador del Tabernáculo Bíblico Bautista contrajo matrimonio con Gabriela Guadalupe Flores, de 24 años, quien adoptó el apellido "De López Bertrand".

Sin embargo, algunos documentos oficiales revelan que la joven es hermana, por parentezco paterno, de la mujer que dirigía la banda dedicada a matar hombres para cobrar "jugosos" seguros de vida.

Según una publicación del periódico El Salvador Times, en el cual se hace referencia al requerimiento fiscal contra Flores Acosta, consta que la sospechosa se reunió con la esposa de López Bertrand en un supermercado.

En el testimonio de un testigo, que incrimina a la líder de la banda, se revela la relación entre ambas mujeres, quienes afirmaron en una ocasión que son "medio hermanas".

De igual forma, eso se verifica en el Documento Único de Identidad (DUI) de ambas quienes tienen como padre a Nelson Humberto Flores Ayala.

El reporte de la Fiscalía y PNC sostiene que Flores Acosta, junto con otros involucrados en "Las Viudas Negras", obligaban a mujeres jóvenes a casarse con hombres adinerados, para posteriormente matarlos. Habrían cobrado cerca de 100,000 dólares en concepto de seguros.

Fuente: elblog.com
septiembre 24, 2017

¿Por que los Pastores venden las predicaciones después del servicio?

Esta pregunta fue hecha por un hermano y he aquí la respuesta de una hermana:

El mensaje que se dio, es bueno que la persona que lo escucho lo pueda escuchar nuevamente durante la semana o tiempo después, para que no se le olvide o porque la segunda o tercera vez que lo escuche, Dios pueda hablarle algo diferente que no capto la primera ocasión.

También es para compartir el mensaje con la gente que no conoce de Cristo, que no quiere ir a una iglesia o los que ese domingo no pudieron ir.

También es para llenarte de la Palabra mientras manejas, por ejemplo, o mientras estas en casa lavando los platos, en lugar de escuchar la radio.

Motivos, pueden ser varios y yo creo que son benéficos.

Pero hasta donde yo se, los cd’s vírgenes, no son gratis. Y tal vez la persona que se ocupe de quemarlos este bajo un sueldo, pues finalmente es mano de obra y tiempo. Además del equipo de sonido y computadora que usan.

Yo creo que si es bueno vender cds con las predicas por los motivos que te comente al principio y obviamente no se pueden regalar (o al menos no siempre) por los costos.

Yo compro cd’s con predicas, me encanta escuchar las que ya escuche antes y compartirlas y si algún domingo falto, con mayor razón las compro. Me edifico yo y si eso además ayuda a construir el reino, (que otros también tengan esperanza en Jesucristo y vivan diferente) pues con mayor razón lo hago!

Fuente: embajadadelreino.wordpress.com

junio 26, 2017

¿Está bien regalarle un vestido a un hijo varón?: el debate que se volvió viral en las redes

Una mujer de Nueva Jersey contó que le compró uno a su hijo, que le reclamó por qué no podía tener uno como el de su hermana

¿Cuál es la ropa para niños y cuál para niñas? ¿Cuál son los juegos a los que pueden jugar ellos y ellas? ¿Cuánto hay de prejuicios y de construcción cultural?

Gabby Porter contó en su Facebook lo que ocurrió con su hijo. "Angie y yo fuimos hoy a comprar unos vestidos y Alex se puso triste porque no entendía por qué él no podía tener 'un hermoso vestido' también. Así que decidimos comprarle uno", escribió.

"Dejen de decirles a los niños que no pueden tener cosas sólo porque ustedes no quieren que otros los juzguen. Alex no tiene idea de cuáles son los roles de género, él sólo quería un vestido hermoso porque nosotras estábamos buscando uno también", agregó la joven de Nueva Jersey.

"Si tienen algún comentario negativo, por favor, guárdenselo para ustedes", culminó.

El posteo se volvió viral y motivo de debate en las redes.

Fuente: infobae.com
septiembre 17, 2016

Un niño de 9 años acabó ahorcándose al no soportar el acoso en el colegio

Un menor de 9 años acabó ahorcándose en su habitación al no soportar más el acoso al que estaba sometido en el colegio. Su hermana lo encontró muerto cuando entró a su habitación a enseñarle una rana.

Jackson Grubb, un niño de 9 años, acabó ahorcándose en su habitación, en West Virginia, por el acoso que sufría en el colegio. El menor llevaba unas semanas comportándose de forma extraña, tal y como afirman sus familiares.

Su propia hermana fue la que encontró el cuerpo de su hermano muerto cuando entró en su habitación para enseñarle una rana que se había encontrado. Ahora, su familia, consternada por lo sucedido, pretende concienciar a los jóvenes contra el bullying.

"Se trata de decirle a estos niños que están siendo crueles. Y que eso tiene que acabar", explica la abuela a los medios estadounidenses.

Su familia intentó por todos los medios animar al niño, quien soportaba humillaciones por ser muy pequeño para su edad, pero nada pudieron hacer para evitar el trágico desenlace.


Fuente: que.es
junio 26, 2016

La agonía no borró la sonrisa de esta carmelita, su último deseo conmueve las redes


La hermana Cecilia María partió al cielo luego de una dura lucha contra el cáncer. Miles han compartido en las redes sociales las imágenes de su agonía, un tiempo en el que nunca perdió la paz ni la alegría.

Se graduó de enfermera y a los 26 años de edad hizo sus primeros votos como carmelita descalza, en el año 2003 hizo su profesión perpetua. Hace seis meses le diagnosticaron cáncer de lengua y la enfermedad hizo metástasis pulmonar. Murió el miércoles 22 de junio en la madrugada. Tenía 43 años.

Vivía en el Monasterio de Santa Teresa y San José de Santa Fe, Argentina, dedicada a la oración y la vida contemplativa, tocaba violín y era conocida por su dulzura y permanente sonrisa.

En las últimas semanas su enfermedad se agravó y debió ser hospitalizada. Desde su lecho no dejó de orar y ofrecer los sufrimientos que sobrellevaba con la certeza de que su encuentro con Dios estaba cerca.

En un trozo de papel escribió su último deseo: “Estaba pensando cómo quería que fuera mi funeral. Primero poco de fuerte oración, y después una gran fiesta para todos. ¡No se olviden de rezar pero tampoco de celebrar!”

Su testimonio y las fotos de sus últimos días hablan por sí mismos y decenas de personas comparten en las redes sociales cómo la agonía de la hermana Cecilia está tocando los corazones.

Así anunciaron su muerte las carmelitas descalzas: “¡Jesús! Solo dos líneas para avisarles que nuestra queridísima hermanita se durmió suavemente en el Señor, después de una enfermedad tan dolorosa llevada siempre con alegría y entrega a su Divino Esposo. Les mandamos todo nuestro cariño agradecido por el sostén y la oración durante todo este tiempo tan doloroso pero tan maravilloso a la vez. Creemos que voló directamente al Cielo, pero igualmente les rogamos que no dejen de encomendarla en sus oraciones, que ella desde el Cielo se los pagará. Un abrazo grande de sus hermanas de Santa Fe”.

Fuente: aciprensa.com
mayo 10, 2016

Se estrena pelicula sobre masacre de misioneros en Ecuador


En 1956 cinco misioneros protestantes de Estados Unidos fueron asesinados brutalmente por indígenas Huaorani en Ecuador. La viuda y hermana de uno de los misioneros lograron – contra todo pronóstico – unirse a la tribu y convertir a los indígenas al cristianismo.

En enero de 1956 cinco misioneros protestantes de Estados Unidos fueron asesinados brutalmente por indígenas Huaorani en Ecuador. Los miembros de la tribu usaron lanzas para matar y descuartizar a los hombres. Aunque portaban armas, los misioneros no se defendieron. Los hombres se llamaban Nate Saint, Jim Elliot, Pete Fleming, Ed McCully y Roger Youderian . Tras su muerte, la viuda de Elliot, Elisabeth, y la hermana de Saint, Rachel, lograron – contra todo pronóstico – unirse a la tribu y convertir a los indígenas al cristianismo.

El incidente cobró fama internacional debido a un reportaje en la revista Life por el fotoperiodista Cornell Capa y los libros que escribió Elisabeth Elliot.Ahora, la historia de perdón y redención en la selva amazónica ha sido llevada al cine y “End of the Spear”, con un presupuesto de 17 millones de dólares, se estrenó el viernes en 1.200 cines a lo largo de Estados Unidos.

Los religiosos sostienen que su conversión al cristianismo ayudó a que los Huaorani pusieran fin a las guerras entre ellos mismos y que la tribu sobreviviera. Sin embargo, las guerras entre los grupos de esa tribu no han cesado. En mayo del 2003, dos grupos de la etnia Huaorani se enfrentaron dejando al menos 12 muertos, según informes desde Ecuador.

Otro hecho sorprendente fue que uno de los asesinos, Mincaye, se volvió una figura paterna para el hijo de Nate Saint, Steve Saint. Ambos realizan una gira por iglesias de Estados Unidos para contar su historia y promover la película y el nuevo libro de Saint del mismo título. En una entrevista (en la que Saint fue intérprete), a la Agencia de Noticias AP el septuagenario Mincaye afirmó que su grupo mató a los misioneros porque los ancianos de la tribu estaban furiosos y ordenaron que: “No había que dejar a los extranjeros venir a nuestro lugar”.

Los ancianos acusaron a los misioneros de intentar matar a los indígenas. “Sabíamos que era una mentira”, dijo Mincaye, pero el grupo decidió “no matarnos, sino matar a los extranjeros”. Mincaye dijo que su corazón era “oscuro” hasta que conoció a Jesús. Además, la violencia entre los propios Huaorani tenía que parar, dijo.

Según el profesor de antropología de la Universidad de Connecticut James Bosters, los Huaorani, además de matar a extranjeros, tenían el nivel más elevado de matanzas entre ellos de grupos étnicos conocidos.

Antes de la llegada de los misioneros, cuando existían apenas unos 600 Huaorani, “estaban al borde de la extinción cultural” porque un grupo tan pequeño no puede sostenerse, afirmó.

En un trabajo de investigación, Boster dijo que los Huaorani querían detener los ciclos de violencia y habían intentado regalos, intercambiar esposas, huir y exterminar a todos sus enemigos. Nada funcionó hasta que llegaron los misioneros. Otra religiosa, Catherine Peeke, que vivió con los Huaorani de 1960 a 1992 para un grupo que traduce la Biblia, dijo que ellos pusieron fin a sus guerras internas porque los misioneros proveyeron asistencia médica y centros escolares donde los hombres pudieron encontrar esposas.

Las enseñanzas cristianas también pusieron fin a los asesinatos de niños que eran gemelos, deformes, habían nacido fuera del matrimonio o eran sacrificados tras la muerte de sus padres. Steve Saint comenzó a trabajar con la tribu Huaorani tras la muerte de su tía Rachel en 1994. Cuando asistió a su funeral en Ecuador, los indígenas insistieron en que él dejara su carrera empresarial y sustituyera a su tía como guía para lidiar con el mundo externo.

Saint ahora divide su tiempo entre la selva y Dunnellon, Florida, donde su grupo sin fines de lucro, Indigenous People’s Technology and Education Center (I-TEC) crea instrumentos para mejorar la vida de los indígenas y encontrarles empleo. Al principio, Saint no quiso ayudar a los productores de “Spear” porque los Huaorani dijeron que se oponían al proyecto. Pero cambiaron de opinión cuando les contó acerca de la masacre en la escuela Columbine. Quisieron tratar de ayudar a los estadounidenses a superar la violencia como lo habían hecho ellos, comentó.

La película presenta los sucesos desde la perspectiva de los Huaorani. El reparto se compone en su mayoría por indígenas, y la cinta se rodó en Panamá. Steve Saint calcula que unos 430 de los 2.000 indígenas Huaorani de hoy en día son cristianos, pero le preocupa que la tribu pueda mantener su identidad.

“Su existencia como iglesia y cultura es muy endeble” a raíz de la influencia del mundo exterior, afirmó. Una versión previa de este artículo identificó a los indígenas como “Waodani”, sin embargo el nombre correcto de la etnia es “Huaorani”. Igualmente se dijo que las guerras entre grupos pertenecientes a la etnia Huaorani han cesado por completo, cuando eso no es cierto, ya que han ocurrido choques mortales en años recientes.

Fuente: Agencia Orbita
abril 20, 2016

Asociación evangélica acoge a joven que asesinó a sus padres y a su hermana con un sable japonés

La opinión pública debería saber que está vigilado, cuidado y que no es ningún peligro para la sociedad, afirmó el presidente de la institución evangélica.
 
El presidente de la Asociación Evangélica Nueva Vida, Julio García, afirmó ayer que el joven José Rabadán, conocido como el ‘asesino de la catana’ y que llegó a Santander el pasado lunes, se ha “integrado muy bien” en el centro que esta entidad tiene en la capital cántabra. Además indicó que Rabadán estará “constantemente vigilado”.
 
En declaraciones a RNE recogidas por Europa Press, Julio García recalcó que el joven -que en 2000, cuando tenía 16 años, mató a sus padres y a su hermana con un sable japonés- se halla “en un momento de poder recibir ayuda”.
 
“La opinión pública debería saber que está vigilado, cuidado y que no es ningún peligro para la sociedad”, enfatizó este responsable de la Asociación Evangélica Nueva Vida.
 
Añadió que los “informes psiquiátricos” del centro de Murcia del que proviene “son muy favorables”. “Si alguien de mi familia hubiera hecho una cosa de éstas nos hubiera roto a todos, pero habría que ayudarle”, enfatizó Julio García.
 
Ha cumplido seis años de los doce a los que fue condenado.
 
José Rabadán se hizo desgraciadamente famoso en abril de 2000, cuando el joven, que entonces contaba con 16 años de edad, acabó con la vida de sus padres y de su hermana, con síndrome Down, utilizando un sable japonés, en el barrio murciano de Santiago el Mayor.
 
Aunque le condenaron a 12 años de internamiento terapéutico, la pena se redujo finalmente a seis años, y dos en libertad vigilada. No obstante, un Auto de la juez de menores de Murcia ha adelantado la libertad vigilada, que debía haberse iniciado el próximo mes de agosto, dando el visto bueno al ingreso de Rabadán en el centro de acogida ‘Nueva Vida’.
 
Por su parte, el delegado del Gobierno, Agustín Ibáñez, al ser preguntado por la llegada de este joven a Cantabria, destacó que esta comunidad “es muy segura” y, en este sentido, añadió que “la seguridad va a mantenerse en esos mismos parámetros”.
 
Fuente: 20 Minutos
abril 12, 2016

Asesinan de veintiún tiros a un discapacitado cristiano

Al observar la presencia de los homicidas, Guerra, le dijo a sus acompañantes que huyeran inmediatamente pero en medio de la desesperación, su hermana tropezó y perdió el control de la silla de ruedas y Guerra cayó al piso y sin ninguna misericordia allí lo acribillaron.

Como un acto de cobarde e inhumano Kilvanny Guerra, de 23 años, fue asesinado de 21 tiros por unos sujetos aún desconocido. Guerra se movilizaba en una silla de ruedas por la entrada de Bebedero, en las cercanías de la sede de la Red de Atención Inmediata al Ciudadano (Raic) y de la urbanización Villa Olímpica.

Según testigos, el joven iba en compañía de un amigo y su hermana para el entierro del carpintero Jhonny José Díaz Salazar (25 años), quien fue ultimado de cuatro tiros este sábado.

El infortunado, muchacho residía en el sector Los Ranchos del barrio Los Cocos.

Al observar la presencia de los homicidas Guerra, le dijo a sus acompañantes que huyeran inmediatamente pero en medio de la desesperación, su hermana tropezó y perdió el control de la silla de ruedas y Guerra cayó al piso y allí lo acribillaron.

Los agentes del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) llevaron el cadáver a la morgue del hospital de Cumaná para realizar las averiguaciones. En el tiroteo resultó herido Luis Eduardo Malavé (25 años). Éste recibió dos balazos en la región infraescapular derecha.

Fuente: noticiacristiana.com