Solo éxitos cristianos anunciando la venida de Jesucristo

Post Top Ad

Mostrando entradas con la etiqueta dolor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta dolor. Mostrar todas las entradas
julio 11, 2026

¿Y si fuera tu hija?

 


Ante el Dios que nos llama hijos no hay ‘hijas ajenas’: el dolor de la mujer vulnerada es el de una hermana de sangre espiritual, y su desprecio una afrenta directa al Padre que la diseñó.


¿Y si fuera tu hija? La que hoy amanece invisibilizada ante el silencio cómplice de nuestras instituciones; la ignorada por un sistema que prefiere mirar a otro lado. La que vive atrapada y triturada por la discriminación silenciosa y las garras de un narcisista [1].; a la que despiden injustamente, a la que llaman «instrumento del maligno», aquella cuya denuncia nunca fue escuchada. La que, al final del día, termina desangrándose en la fría abstracción de una estadística de abuso psicológico, académico o sexual; o, peor aún, una vida que es truncada por el feminicidio o, en el contexto espiritual, por el lapidario de su llamado ministerial. Si la víctima de este abuso estructural e injusticia llevara tu propia sangre... ¿seguirías refugiándote en el cómodo analgésico de la indiferencia? ¿Reaccionarías igual si fuera tu hija?


Responder a este cuestionamiento nos obliga a rasgar el velo de la complacencia institucional. No estamos ante simples casos aislados de mala conducta, sino ante un problema de raíz teológica que deforma el mensaje de la gracia y exige una revisión urgente de nuestras estructuras comunitarias.


1. El analgésico de la indiferencia.

Esta interrogante, que apela a lo más profundo de nuestra fibra humana, no es una mera hipótesis dramática; es la realidad cruda que enfrentan miles de mujeres que también son hijas de alguien, incluso dentro de los espacios que asumen las dinámicas del saber y de la fe. Cuando el ámbito eclesial y académico se convierte en un tribunal de silenciamiento y las estructuras comunitarias instrumentalizan la doctrina para deslegitimar el grito de la víctima, nos encontramos ante una patología teológica y social que ya no podemos ignorar.


El abuso en sus vertientes psicológica, académica, física y de otra índole prospera muchas veces a la sombra de los «pactos de caballeros» y de una hermenéutica del descarte, la cual prefiere proteger el prestigio institucional y religioso antes que la dignidad de la vulnerable. Como comunidad de pensadores y creyentes, estamos llamados a desmontar la retórica que reviste de «voluntad divina» o de «orden institucional» lo que llanamente es violencia, opresión y -en palabras más claras- pecado. Esto no es solo una «falla institucional» o un «problema de gestión»; es pecado, y ante el pecado la Iglesia no puede ser neutral.


 


2. Pactos de caballeros y patologías teológicas.

No podemos seguir teologizando desde una torre de marfil mientras las hijas de alguien -miles de mujeres a quienes como cristianos deberíamos amar y defender como si fueran propias- sufren de discriminación, marginalización y la invisibilización de su vocación, esa que con devoción fue puesta al servicio de Dios.


No podemos callar mientras su tiempo, que es la vida misma y no tiene precio, junto con sus cuerpos y sus mentes, son abusados y triturados por el engranaje de un poder narcisista, la manipulación espiritual y el liderazgo eclesial deshumanizante. Porque ante el Dios que nos llama hijos, no existen las hijas ajenas: el dolor de la mujer vulnerada es el dolor de una hermana de sangre espiritual, y su desprecio es una afrenta directa al Padre que la diseñó.


Entender esta realidad devela una verdad reveladora: es precisamente en los contextos eclesiales y académicos -los espacios del saber y de la fe- donde el abuso adquiere un tinte aún más perverso. Cuando se violenta a una mujer, no solo se quiebra su psicología; se intenta borrar, exiliar y silenciar los dones que Dios mismo depositó en ella. Se trata de una forma de violencia espiritual e institucional que ataca directamente la raíz de su identidad y la trascendencia de su propósito eterno. El abuso en contextos de fe no solo destruye la mente o el cuerpo; funciona como una lápida que sepulta la vocación que Dios sopló sobre la mujer. Es, llanamente, el homicidio espiritual de su propósito.


Ante esta destrucción del diseño divino, la Escritura rompe nuestra apatía con un grito: «¡Aprendan a hacer el bien; busquen la justicia, reprendan al opresor…!» [2]. Como cristianos, buscar la justicia no se traduce en pasividad, no es un concepto teórico para discutir en simposios; es una acción transformadora. Ante el sufrimiento y desvalorización de las hijas, ¿cómo podemos, entonces, guardar silencio? Si nos llamamos cristianos, ¿a qué se debe esta insultante falta de interés? Esta realidad sufriente tiene, sin duda, las marcas de la opresión y de la maldad, y lo que Dios demanda es libertad.


 


3. El tribunal de la ignorancia calculada

Y tú, que hoy sostienes estas líneas, ¿qué vas a hacer? Tu primera responsabilidad es pedir sabiduría a Dios para desarmar la ceguera, y entonces pensar por ti mismo. No te quedes jamás con la comodidad de la versión oficial: indaga, analiza con rigor y pregunta más. Ve al encuentro del dolor: escucha con empatía a la víctima, reconoce el daño causado y redignifica a la que fue humillada. Rompe, de una vez por todas, el silencio. Conviértete de tu mal proceder y asume que el silencio o el actuar por pura conveniencia personal atentan directamente contra el núcleo del Evangelio. No te vuelvas cómplice; el Dios que todo lo ve te está dando hoy la oportunidad de enmendar el camino y ser quien defienda. Porque mirar hacia otro lado cuando una hija sufre injusticia es, a los ojos de Dios, una abierta traición.


Es aquí donde la Sabiduría divina nos arranca las máscaras y nos confronta con un veredicto definitivo:


Rescata a los que están injustamente condenados a morir; sálvalos mientras van tambaleando hacia su muerte. No te excuses diciendo: “Ay, no lo sabíamos”. Pues Dios conoce cada corazón y él te ve. El que cuida tu alma sabe bien que tú sabías. Él pagará a cada uno según merecen sus acciones [3].


Este pasaje tumba, una a una, nuestras cobardías disfrazadas de prudencia. Dios no acepta el analgésico de tus excusas piadosas. Él no recibe tu «yo no estaba enterado», ni tu «es un asunto privado», ni ese cómodo «no me corresponde a mí intervenir». En el tribunal de Aquel que cuida tu alma, tu ignorancia calculada es complicidad criminal.


El texto sagrado es lapidario, directo a tu conciencia: Él sabe que tú sabías.


Él sabe, en efecto, que escuchaste el rumor en el pasillo y preferiste callar para proteger tu puesto, tu prestigio o tu «derecho» a ascender; sabe que viste las lágrimas caer, y que conoces las preguntas que se quedaron sin respuesta y las injusticias que se cometieron en la sombra.


Ante esa mirada soberana, todo parapeto humano se desmorona: no habrá cuerpo pastoral, comité de ética ni pacto de caballeros que te ampare; ninguna teología de púlpito ni prestigio institucional te justificará cuando el Padre de las luces juzgue las acciones y las omisiones de aquellos que, sabiendo hacer lo bueno, no lo hicieron [4]. Él pedirá cuentas al victimario que abusó de su autoridad espiritual y a aquellos que se justifican en pactos corporativos.


Porque cuando la jerarquía eclesial decide ocultar el delito, callar a la víctima o blindar al agresor para "evitar el escándalo", es la propia estructura la que se hace cómplice. Ahí es donde la institución deja de ser una víctima del lobo y se convierte en su escudo; no paga por el acto inmoral original, sino por la gestión inmoral del daño. Al final, se actuó bajo el celo de proteger una estructura humana que, por su naturaleza caída, tiende a la idolatría institucional -anteponiendo la supervivencia de la organización a los valores del Reino- y olvidando el mandato sagrado de pastorear con integridad. Si la fe que profesamos es real, nuestra única salida es la verdad, la reparación y la justicia. No callemos más.


 


4. El diseño intocable de tu vocación.

Quizás tú eres esa hija. Si es así, déjame decirte: no estás sola.


Que se aliente tu corazón quebrantado; Dios y tú son mayoría. Él recoge tus lágrimas, valida tu dolor y te abraza con una gracia que ninguna estructura humana te puede quitar. No hay nadie que pueda anular los dones que tu Creador depositó en ti, ni enterrar el propósito eterno que Él sopló sobre tu ser; el diseño divino para tu existencia y tu llamamiento es intocable.


Empieza hoy tu camino de liberación: valida tu propia historia-te aseguro que no eres la única-, suelta, perdona y avanza. Dios te dará alegría en la misma medida en que sufriste, y llenará de bien los años que dolieron. [5] Ten presente quién te diseñó y, cuando estés lista, haz de tu verdad un estandarte de justicia que rompa las cadenas del miedo; una luz para que ese ciclo de impunidad no se repita una y otra vez, dejando el abuso en la sombra.


Confiemos en que, a partir de hoy, nuestro Padre bueno está levantando hombres y mujeres cristianos de verdad que no callarán y que actuarán con valentía para manifestar y proclamar el Reino de Dios en la Tierra a través del amor, la justicia y la misericordia. [6]


 


Notas y referencias


[1]: 2 Timoteo 3:2-6; Mateo 23:5-7; Proverbios 16:18; 21:24; 26:12.


[2]: Isaías 1:17.


[3]: Proverbios 24:11-12.


[4]: Santiago 4:17; Lucas 12:47


[5]: Salmos 90:15.


[6]: Jeremías 3:15; Mateo 5:13-14; 23:23; Lucas 4:16-21; 9:2; Hechos 4:29.


Publicado en: EVANGÉLICO DIGITAL - Seneca Falls - ¿Y si fuera tu hija?

junio 05, 2026

Estudio indica que 5 minutos de oración pueden aliviar el dolor y la ansiedad

 


Un nuevo estudio clínico realizado en Estados Unidos ha llamado la atención al analizar los efectos de una breve oración presencial en pacientes adultos. La investigación comparó cinco minutos de oración cristiana cara a cara con cinco minutos de música, observando cambios en dolor y ansiedad.


El trabajo fue desarrollado por investigadores del Departamento de Medicina Familiar y Comunitaria de la Facultad de Medicina de la Universidad de Maryland. Según el reporte, los pacientes que recibieron oración presencial mostraron una reducción más intensa y prolongada en ambos síntomas.


El estudio se centró en una práctica conocida como oración intercesora proximal, o PIP, por sus siglas en inglés. Esta consiste en una oración realizada en persona, frente a frente, dirigida específicamente al bienestar de otra persona.


La investigación incluyó a 180 pacientes adultos que se encontraban en la sala de espera de una consulta de medicina familiar. Todos habían reportado previamente dolor moderado o intenso, ansiedad, o ambas condiciones.


Después de sus consultas de rutina, los participantes fueron distribuidos al azar en dos grupos. Uno recibió cinco minutos de oración presencial por parte de un voluntario entrenado, mientras el otro escuchó música durante el mismo tiempo.


Los investigadores evaluaron los niveles de dolor y ansiedad inmediatamente después de la intervención, dos semanas más tarde y nuevamente a las seis semanas. Aunque ambos grupos reportaron alguna mejoría, quienes recibieron oración presentaron alivios significativamente mayores.


La doctora Katherine Jacobson, profesora asistente de medicina familiar y comunitaria de la Universidad de Maryland, dijo a Fox News Digital que la intervención “fue muy bien recibida”. También destacó que el 97% de los participantes se mostró “neutral o favorable” a recibir este tipo de oración como parte de sus consultas médicas.


Uno de los hallazgos más llamativos fue que los beneficios no dependieron necesariamente de la religión del paciente. “Esperábamos que los pacientes que creían que la oración funcionaría se beneficiarían más, pero no fue eso lo que constatamos”, explicó Jacobson, añadiendo que la afiliación religiosa, la intensidad de la religiosidad y la expectativa de cura no predijeron quién mejoraría.


El pastor Jesse Bradley, de Grace Community Church en Washington, quien no participó en el estudio, afirmó: “La oración es poderosa y benéfica en muchos niveles”. También compartió desde su experiencia personal: “La oración diaria fue esencial en mi proceso de cura”, al hablar del poder de la oración para “sanar y confortar”.


Los propios investigadores reconocieron limitaciones importantes. Señalaron que no puede afirmarse con certeza que la oración, por sí sola, haya causado las mejorías, ya que el grupo de oración recibió contacto humano directo, contacto visual y una leve imposición de manos, elementos que pudieron influir en los resultados.


Aun así, los autores consideraron que esta práctica podría funcionar como un complemento de bajo costo, no farmacológico y potencialmente útil junto al tratamiento médico estándar. Jacobson afirmó que el estudio refuerza la importancia de preguntar a los pacientes sobre sus preferencias espirituales dentro de una atención integral.


Fuente: bibliatodo.com

febrero 19, 2026

Atacan brutalmente a dos pastores

 


Una vigilia de oración terminó en temor y dolor para dos líderes cristianos en el este de Uganda. El ataque, ocurrido cuando regresaban a casa, dejó a la comunidad conmocionada y con un llamado urgente a que las autoridades investiguen.


Los pastores John Michael Okoel y Abraham Omoding, de la Iglesia Nueva Vida en el distrito de Pallisa, fueron agredidos el 30 de enero al volver de una vigilia. Según el testimonio, fueron sorprendidos en el pantano de Osupa, a la orilla de la carretera Pallisa–Mbale.


De acuerdo con Okoel, los atacantes eran cinco hombres enmascarados, vestidos con ropa islámica. Además, dijo que estaban armados con palos y cuchillos.


El pastor relató que los agresores los acusaron de blasfemia y de intentar convertir a musulmanes, y los amenazaron de muerte. “Empezaron a acusarnos de mentir sobre Alá, de predicar que Alá tiene un Hijo y de convertir a sus hermanos y hermanas”, declaró Okoel al Morning Star News, según el reporte.


Okoel también describió cómo comenzó la agresión física: “Antes de que pudiera responder, uno de ellos, Ali Kitaali, me dio una bofetada, me cortó cerca de la boca y me golpeó en la rodilla y en la mano. Entonces, me desmayé”.


Luego, según su testimonio, atacaron al pastor auxiliar con extrema violencia: “Después atacaron a mi pastor auxiliar, fracturándole el brazo, arrancándole dos dientes y golpeándolo violentamente en la espalda”.


El ataque se detuvo cuando un vehículo se acercó y encendió las luces, lo que hizo que los sospechosos huyeran. Los pasajeros auxiliaron a los pastores y los llevaron a un hospital para primeros cuidados, según MorningStar News.


Posteriormente, familiares y miembros de la iglesia trasladaron a ambos al Hospital Regional de Referencia de Mbale. Allí permanecieron internados más de una semana y fueron dados de alta el domingo 8, y ahora se recuperan en casa.


Los dos pastores informaron que planean denunciar el ataque ante la policía cuando estén en condiciones. El reporte añade que líderes religiosos y residentes expresaron preocupación, y un pastor local dijo que el hecho es “profundamente perturbador” y pidió investigación.


Fuente: bibliatodo.com

diciembre 15, 2023

Conoce lo que Jesús tiene para decirte en medio del dolor

 


Parte del ministerio que desarrollo en la iglesia local consiste en caminar de cerca con creyentes que muestran una necesidad mayor de acompañamiento, guía y exhortación por medio de la Palabra.


Uno de los desafíos más grandes de desarrollar un ministerio de consejería es presenciar el dolor de los que sufren por las consecuencias de los pecados propios y ajenos. Así que una de las mejores maneras de ayudar a alguien a enfrentar su dolor es tomarse el tiempo de acompañarlos y guiarlos a escuchar a Jesús en medio de todo lo que atraviesan.


A esto nos invita el libro Escuchando a Jesús en medio de tu dolor (Tyndale House Publishers, 2023), escrito por la conferencista, escritora y maestra de la Palabra, Nancy Guthrie, quien explora once declaraciones basadas en lo que Jesús experimentó y lo que habló a las personas que pasaban por un tiempo doloroso, durante Su ministerio en la tierra.


La autora analiza estas enseñanzas de Jesús desde la experiencia de la pérdida de dos de sus hijos, eventos difíciles que la llevaron a las Escrituras para encontrar significado. Por eso el contenido de este libro no se basa en frases repetidas por alguien ajeno al tema; por el contrario, la autora nos invita a recorrer las Escrituras para escuchar lo que Jesús tiene para decir a quienes atraviesan por etapas de sufrimiento.


Lo que Jesús tiene para decirte en tu dolor

Como mencioné antes, la autora desarrolla once declaraciones adaptadas de algunas historias de Jesús que se registran en los evangelios.1 Estas palabras edificantes y alentadoras harán que los creyentes evalúen lo que creen sobre el dolor en la vida cristiana. De alguna manera, el libro intenta responder a la pregunta: ¿De qué maneras las palabras de Cristo afectan la vida de los que sufren?


Con frecuencia no advertimos cuánto necesitamos escuchar, conocer y vivir las verdades que Jesús tiene para decirnos, hasta que pasamos por angustias que nos quebrantan.


En mi ministerio he compartido con hermanas que han pasado por la pérdida de un hijo, enfermedades graves y otros problemas que les han dejado heridas profundas. Muchas veces las personas se sienten incapaces de dormir en medio de la noche debido a un dolor en el alma. Estas épocas de dolor nos llevan a cuestionar: ¿Sabe Jesús realmente lo que es tener el corazón roto? Al respecto, Guthrie comparte lo qué aprendió cuando perdió a su primera hija:


Escuchar a Jesús, el Hombre de dolores hablándome, me reveló algo sobre Su carácter, Su experiencia, Su conducta. Me reveló algo sobre Su corazón. Jesús tiene un corazón que ha sido roto. Jesús, el Hombre de dolores, se acerca a quienes estamos sufriendo y nos habla como alguien cuyo corazón también ha sido roto y nos llama a ir a Él (p. 3).


Leer Escuchando a Jesús en medio de tu dolor junto a los evangelios nos permite reflexionar detenidamente en cómo nuestro Salvador reaccionó frente a las situaciones difíciles que vivió. Por ejemplo, cuando Cristo experimentó una de las angustias más fuertes la noche antes de ser crucificado, que le provocó una reacción física —conocida en medicina como hematohidrosis— que el doctor Lucas describió: «Su sudor se volvió como gruesas gotas de sangre, que caían sobre la tierra» (22:44). En esa misma ocasión, nuestro Señor expresó la manera en que sometía Su voluntad a la del Padre, incluso estando cara a cara con la muerte: «Padre Mío, si es posible, que pase de Mí esta copa; pero no sea como Yo quiero, sino como Tú quieras» (Mt 26:39).


Debido a que se encarnó en humildad, Jesucristo vivió como un ser humano y experimentó dolor, y esa es una de las razones por las que puede comprender el dolor que atravesamos en esta tierra (Is 53:3-10; cp. He 4:15). ¡Qué esperanza y gozo que nuestro Salvador Jesús nos llama hacia Él en medio del dolor! Jesucristo tiene un cuidado fiel y cálido de nosotros, mientras atravesamos por valles de sombra de muerte.


Fuente: https://www.coalicionporelevangelio.org/resenas/conoce-jesus-dice-tu-dolor/

 


septiembre 10, 2020

Suicidio juvenil

Muchas veces se piensa al suicidio como un problema individual de ciertas personas puntuales. Sin embargo, no es tan así. Un autor muy reconocido del tema usó estas palabras:

“Una historia del suicidio no es más que una historia del dolor, o mejor dicho, una historia social del dolor” (Ramón Andrés, 2003, 312).

Necesitamos mirar al suicidio como un problema social. No individual. ¿Por qué? Porque las personas no somos islas, sino que estamos vinculados con otros. Lo que vivimos es el resultado de lo que otros han hecho, o han omitido. Y lo que hacemos afecta, para bien o para mal a otras personas.

Estas interrelacionados y somos interdependientes. Es por eso que al pensar en la problemática del suicidio es importante ver qué factores sociales influyen.

Son muchos. Quisiera detenerme en dos: la soledad y el aislamiento.

¿Cómo alguien puede estar solo? De muchas maneras, porque la soledad es una vivencia muy personal.

Podría alguien estar conviviendo con otros, yendo a la escuela con otros, asistiendo a un culto en alguna iglesia y sin embargo estar solo.

Un joven se siente solo cuando los otros no se interesan por lo que está viviendo, cuando sufre bullying y nadie lo defiende, cuando atraviesa momentos difíciles y pasan desapercibidos para los demás. Cuando tiene un éxito y nadie celebra junto a él, cuando tiene un desamor y otros se burlan.

Puede parecer difícil que suceda, pero es muy común. Muchos imaginan a los adolescentes y jóvenes como seres risueños, fanáticos de internet, divertidos todo el tiempo. Y no es así. Aunque nos pongan fotos con enormes sonrisas en las redes sociales.

La soledad se relaciona con el aislamiento. Alguien puede quedar aislado porque lo dejan de lado o porque se aísla de los otros por miedo, por vergüenza, por sentirse diferente, por temer el rechazo o porque le parece que no encajará en el grupo, en la familia, en la iglesia o en la sociedad.

Entonces estos dos factores se relacionan con una experiencia subjetiva personal, del joven o la joven que se sienten solos y aislados. Y los que están a su alrededor pueden notarlo o no. Ahí está la clave. Tenemos que oler la soledad, verla, detectarla. Porque no es obvia y necesitamos ir contra esto. ¿Cómo? Amando, interesándonos honestamente, abriendo la ronda de charla, compartiendo, dando importancia a lo que el otro siente, escuchando con atención, observando con amor.

Creo que los jóvenes necesitan mucho más de lo que nos damos cuenta de adultos interesados. Que sin perder su lugar de adultos, de verdad se interesen en lo que está pasando a los jóvenes.

Podemos mostrar interés de muchas maneras concretas: haciendo regalos, dando apoyo escolar, haciendo un cumpleaños sorpresa, llamando, escribiendo un mensaje.

No es fácil romper el aislamiento, sobre todo cuando alguien ya ha construido unos muros protectores para mantener lejos a los demás, pero hay que animarse a derribar esos muros y pasar del otro lado.

Siempre me impacta lo que Dios dijo al crear al hombre: Entonces el Señor Dios dijo: “No le hace bien al hombre estar solo, haré a un ser capaz de ayudarlo y que sea como él”. Génesis 2.18 PDT

En nuestra naturaleza, desde el origen, está la necesidad de sentirnos acompañados por otros que sean capaces de ayudarnos, que sean como nosotros, que se pongan a nuestro lado.

¡Seamos eso para nuestros jóvenes! Nos necesitan más de lo que nos damos cuenta.

Publicado en: EVANGÉLICO DIGITAL - Pastoral iGen - Suicidio juvenil: iglesia y factores sociales
abril 23, 2018

El papa Francisco siente "dolor y vergüenza" por los abusos a menores cometidos por la Iglesia

El sumo pontífice se encuentra en Chile y brindó un discurso en el Palacio de la Moneda, junto a la presidenta Michelle Bachelet.

El papa Francisco fue recibido este martes 16 de enero por la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, en el Palacio de la Moneda y dio un discurso donde aseguró que es "justo pedir perdón" por los abusos cometidos por miembros de la Iglesia católica a menores de edad, en distintos países.

Cabe señalar que tras la visita del sumo pontífice —arribó a Santiago el 15 de enero—, se desarrollaron algunas protestas donde se remarcó el encubrimiento a presuntos curas pederastas de aquel país sudamericano. Por su parte, el ex cardenal Bergoglio aseguró: "No puedo dejar de manifestar el dolor y la vergüenza que siento ante el daño irreparable causado a niños por parte de ministros de la Iglesia".

Por otro lado, el argentino instó a "fomentar una cultura que sepa cuidar la Tierra", pero señaló que para ello no basta con "ofrecer respuestas puntuales a los graves problemas ecológicos y ambientales que se presentan". En efecto, solicitó "audacia de ofrecer una mirada distinta, un pensamiento, una política, un programa educativo, un estilo de vida y una espiritualidad" para resistir "la irrupción del poder económico en contra de los ecosistemas naturales".

Además, opinó que "la sabiduría de los pueblos originarios puede ser un gran aporte". En ese sentido, vale decir que algunas agrupaciones indígenas se manifestaron en contra de la visita del máximo exponente del catolicismo, por ello sus palabras toman mayor relevancia.

Para concluir, le dijo al pueblo chileno: "Chile tiene en sus raíces una sabiduría capaz de ayudar a trascender la concepción meramente consumista de la existencia para adquirir una actitud sapiencial frente al futuro".

El martes fue el primer día de actividades oficiales programadas en la gira de Francisco en Sudamérica. A partir del 18 de enero volará a Perú para continuar con su agenda y regresará a Roma el domingo 21.

Fuente: actualidad.rt.com
julio 18, 2017

Tenía 8 años y sobrevivió al Holocausto escondiéndose en un ropero durante un año

 Se escapaba para ver los trenes partir porque sentía que no podía ser ajena al dolor de aquellos que viajaban apilados rumbo a los campos de concentración.

Charlotte de Grünberg era una niña belga de tan solo 8 años y no podía jugar, ir a las plazas o correr por las calles. Tampoco podía ir al colegio, aprender, leer o dibujar. No podía. La historia no la dejaba. Tenía 8 años pero no tenía muñecas, juguetes, ni siquiera, amigos. Cuando el nazismo conquistó Europa, arrasó con todo y le quitó hasta la identidad.

“A los quince minutos de haberse producido la ruptura o la partida de un lugar por obligación, uno deja de ser quien es sin lograr llegar a ser otra persona, porque en el transcurso queda uno en nada: la persona se transforma en una no persona”, cuenta -aún en medio del dolor- Charlotte a LA NACION.

No se olvida. Es imposible, para ella, olvidar esa odisea que la sumergió en un eterno juego de las escondidas en las que el costo de perder era el desprecio, la tortura y la muerte. “Decidí que nunca más iba a permitir que me humillaran de ninguna forma, ni si quiera huyendo”, sostiene.

Se define a sí misma como “un pequeño pedacito de una historia que duró más de 12 años” entre persecuciones y la destrucción sistemática de la persona judía. “Soy una víctima que habla 70 años después”, dice y se toma unos minutos para explicar que aún le cuesta definirse como víctima y que, de alguna manera, carga con culpa por haber sobrevivido. “Dentro de los que no hablamos hasta estas edades avanzadas, todos tenemos la sensación de que no somos merecedores de toda la atención de la gente que sobrevivió a Auschwitz, por ejemplo, porque es el descenso al infierno total, no se puede imaginar algo peor”.

Ella cree que su dolor hoy está en las lágrimas o el sufrimiento de aquellos niños que están sumergidos en alguna guerra y eso la despierta a contar sus propias vivencias: “Hay niños refugiados que están muriéndose en todo el mundo sin haber recuperado nunca la posibilidad de una vida. Eso da para pensar, salirse de lo que es uno, su propio dolor y su mochila. Las circunstancias actuales invitan a que uno no se olvide de que el otro existe”.

En el camino, Charlotte y su familia se despojaron de todo. Ella, por un problema de bizquera, solía llevar el ojo derecho tapado con un parche pero tuvo que dejarlo para no llamar la atención el día en que escapó de su casa ante la convocatoria a su padre a ir a los campos de trabajo forzado, esos “de los que no se regresa”.

“Cuando mi padre dijo: ‘Nos vamos mañana’, no sabíamos qué nos esperaba y nos esperaba que no existíamos más. habíamos desaparecido”, explica la belga que también dejó atrás a su muñeca favorita, Katiushka, sus sueños de la infancia y su apellido: se convirtió -de repente- en la hija menor de los “Wings”, una niña con un futuro incierto y con sensaciones que hasta entonces desconocía, como el hambre. Lo único que le daba esperanza era aquella promesa que les hizo su papá antes de que se inicie la huida: “No van a dividir a nuestra familia”. Y así fue. “Gracias a él estamos vivos”, sostiene.

Hoy su lucha se volvió novela y transita las páginas de La niña que miraba los trenes partir (Aguilar), el libro de Ruperto Long basado en su historia, que acaba de editarse.

El repiqueteo de los soldados

“Las pesadillas fueron prácticamente mis visitantes diarios: nocturnos o diurnos porque no podíamos distinguir el día de la noche ya que en los lugares donde estábamos no había ventanas… no hubo un día que no oyera el repiqueteo de los zapatos de los soldados”, recuerda Charlotte. Ese sonido significaba que estaban cerca y que se avecinaba una redada. Junto a su familia fueron viajando de un lado a otro pero, independientemente del lugar donde estuvieran, el repiqueteo significaba lo mismo. 

El terror de la tortura era universal.

Se informaban en los cafés sobre cómo iba la guerra y cuál era la ciudad más conveniente a la cual ir. Así, durmió -junto a su hermano Raymond- durante un año en una pequeña habitación escondida en un ropero dentro de una casa en la que vivía junto a otras familias. Salía de su escondite lo menos posible porque estaba inmersa en una sociedad de la desconfianza. Cualquiera los podía entregar.

Eso les sucedió en medio de un traslado. Junto a otras familias, les habían pagado a unos hombres para que los llevaran a Suiza y gestionaran su ingreso al país, pero los dejaron antes de cruzar la frontera. Por ser franco-parlantes, los refugiados decidieron que Charlotte y Raymond fueran los primeros en cruzar y checaran si era seguro el paso fronterizo. Una vez allí, los dos hermanos descubrieron la peor verdad: los habían traicionado y se encontraban solos en medio de la “zona roja”, un terreno bajo riguroso control alemán. Esa noche, se sintió adulta por primera vez.

“La traición es posiblemente lo que más desprecio… es imposible pensar que alguien pueda delatar a otra persona sabiendo cuál es el precio”, cuestiona y todavía se siente en su voz un dejo de enojo. Y agrega: “Para el judaísmo, la figura del delator es tal vez la peor escoria de la humanidad”.

“En ese momento nos salvó un cura de campaña que arriesgaba su vida y nos hizo darnos cuenta de que había otro tipo de gente, de que no eran todos colaboracionistas”, relata y se lamenta por no recordar su nombre.

El nombre que sí recuerda es el de Aline, su única amiga en medio de la guerra. La conoció en uno de los refugios: “Fue el único cuarto de hora en que tuve a alguien de mi edad con quien intercambiar ideas porque no teníamos libros ni juguetes, así que hablábamos bajito -cuando podíamos- y nos inventábamos un mundo… yo lo pude hacer y ella no”. Aline murió en medio de una redada y Charlotte escuchó todo desde otra habitación. “Pararon, nadie sabe por qué, en el piso anterior al nuestro”.

Un universo entre las vías del tren

Ella y Raymond a veces tenían que salir a comprar la comida para la familia y, en una de esas salidas, esta adulta de menos de 10 años descubrió una pasión terrorífica: los trenes.

En medio de la angustia por el recuerdo, Charlotte cuenta: “Me gustaba sentarme a ver los trenes pasar, al principio soñando que me iba de donde estaba… hasta que un día ví brazos saliendo, gritos y hasta llegué a ver a un hombre joven que se logró tirar de un tren a toda velocidad… A los ocho años uno entiende mucho, teníamos claro que la muerte podía ser el final”.

Sigue su relato. “Entendí que esta gente no podía tener un indiferente más mirando lo que estaba pasado”, dice y agrega: “Me di cuenta de que ya lo habían perdido todo y solo les quedaba un poco de esperanza de la mirada interesada y dolorida de alguien que veía eso que estaba pasando. Sentía que era indispensable que yo lo viera, entre otras cosas, para atestiguar en su momento y, por eso, lo hice al final de la guerra”. Hoy, Charlotte ya no toma trenes.
 
La niña que miraba los trenes partir

Ruperto Long es el autor del libro La niña que miraba los trenes partir, que presenta el testimonio de Charlotte como el corazón de la historia. “La persecución deliberada de los niños y su exterminio era una parte de la guerra porque implicaba el final de una determinada raza”, explica el autor a LA NACION.

“Hay detalles que ningún novelista puede imaginar, como cuando ella cuenta que la mamá le repetía: ‘Tú no tienes que odiar’, o el hecho de que hacían juguetes con los volantes que tiraban los alemanes para exhortar a la gente a denunciar a los judíos escondidos”, destaca Long, quien se dice un convencido de que la realidad supera a la ficción.

Él conoció a Charlotte en Uruguay, donde ambos viven, pero desconocía su dolor dado que esta belga prefería no contar su pasado por pudor a los que murieron. Su marido uruguayo, José, y sus hijos tampoco sabían qué era eso que se escondía detrás de su mirada. Recién pudieron conocer sus vivencias una vez que leyeron el libro.

Ella vuelve a tomar la palabra en esta charla para aclarar que elegía expresar lo que no podía decir en palabras a través del jazz y la pintura. Y agrega: “Decidí no contarlo porque, cuando sobrevives, para sobrepasar estos dolores que te destruyen y machacan te transformas en hierro y eso es lo que, a veces, tienes que combatir”.

Fuente:lanacion.com.ar
julio 11, 2017

Las tablas rotas. ¿Por qué el dolor es bueno?

El dios Manitú de los nativos estadounidenses escogió a los pieles rojas del barro más fuerte para que fueran su pueblo. Los concibió como hombres superiores, seres casi inmortales capaces de dominar la tierra y crear una fortaleza por encima de todos los pueblos y todas las criaturas. Al igual que Vishnú con los brahmanes, Zeus con los cretenses, pensó en hombres perfectos, hombres invencibles, hombres dignos de su nombre. Éste, no fue el caso del Dios de los judíos.

Él escogió primero a un ser débil y defectuoso; capaz de caer ante los engaños del réptil y olvidar la única orden que tenía. Luego, opto por un pueblo de pecadores; hombres que frente a la adversidad le dieron la espalda y se olvidaron de su juramento.

Los escogió así y así los hizo: esclavos, con un cuerpo físico, fáciles de engañar y dependientes de los deseos materiales. Sin embargo, también los hizo sabios, con su aliento sagrado; capaces de superarse y elevarse al nivel de los ángeles; capaces de caerse siete veces y siete veces levantarse. Fueron hombres hechos a su imagen y semejanza, a la imagen y semejanza del único Dios.

Esto es lo que recordamos el 17 de Tamuz; básicamente que somos seres humanos. Es decir, que tenemos un cuerpo mortal que sufre y siente y un alma inmortal que vino de un mundo no material. Que la labor que tenemos en este mundo, la única razón por la que venimos a él, es para unir ambas realidades. Dios nos hizo defectuosos para que a lo largo de nuestra vida nos superáramos, hizo al mundo roto para que fuéramos nosotros quienes tuviéramos el honor de mejorarlo, hizo al hombre separado de la Divinidad para que pudiera sentir la necesidad de buscarla. Finalmente en este mundo, la perfección se logra a través del trabajo, no se nace con ella.

El 17 de Tamuz es el día en que Moisés rompió las Primeras Tablas de la Ley. Las había recibido de Dios mismo en el Monte Sinaí. Contenían los Diez Mandamientos que todos los judíos habían escuchado 40 días antes cuando aceptaron a Dios como su dios y aceptaron la Torá como su ley. La ruptura de las tablas implicaba la ruptura del pacto que se había hecho. Sucedió justo cuando Moisés vio los judíos bailando en el desierto frente al Becerro de Oro, un ídolo hecho por equivocación y miedo. Rompió las tablas y trajo el olvido de Torá al mundo. Nos dice el midrash que en el Cielo dijeron “fue un acto bueno”.

¿Por qué?, ¿qué significa todo esto? ¿Qué implica que las tablas se hayan roto?; ¿cómo algo hecho por Dios, todo perfecto y omnipresente, puede romperse? ¿Por qué fue un acto bueno? y ¿qué relación guardan las tablas con el Becerro de Oro? Trataremos de contestar estas preguntas.

Las primeras tablas y el Becerro de Oro

Empecemos por lo más básico: las tablas representan la unión más fuerte que ha existido entre Dios y el hombre. Eran la materialización física del juramento hecho en el monte Sinaí, la unión absoluta entre el mundo espiritual y el mundo material. Fueron hechas y gravadas por Dios mismo, pensadas para ser el sentido del hombre, el objetivo del Universo. Si no fuera por el Becerro de Oro, el pueblo judío hubiera entrado inmediatamente a la tierra prometida y la Presencia Divina hubiera sido absoluta y constante en todo el mundo. La entrega de las Primeras Tablas fue una de las revelaciones más grandes que han existido en la Tierra.

Sin embargo, a mayor revelación, mayor es la tentación. Los judíos de ese momento no estaban preparados para un regalo tan grande. Al no ver a Moisés en el día 39 temieron que jamás regresaría y construyeron para sí un supuesto intermediario que los vincularía con Dios. El pecado del Becerro de Oro radica en querer llamar a la Presencia divina a gusto propio.

La Torá explícitamente prohíbe hacer imágenes para adorar a Dios, ya sea a través de estatuas, pinturas o cualquier otro objeto. También prohíbe imitar ritos paganos que se usan para adorar otros dioses y prohíbe construir altares fuera del lugar indicado por Él mismo. La relación que guardan todas estas prohibiciones es que el hombre decide llamar sagrado a algo que en esencia no lo es.

La imagen como es construida por el hombre no puede tener vida propia y ser el mensajero de Dios, como lo era Moisés. El altar como fue construido en un lugar que el hombre eligió, sin el proceso que Dios marcó, no puede tener la santidad que Él le otorga a Su Templo. Los ritos paganos no pueden ser usados para adorarlo porque es Él quien marca la forma correcta de honrarlo a través de sus mitzvot. En el momento en que eliminamos a Dios del ritual, no podemos pretender que nos estamos uniendo a Él.

Ese es el principal defecto de la idolatría, que engaña y rompe la posibilidad de una unión entre Dios y el hombre. Elimina por completo el actuar de Dios, en lugar de reconocerlo como el Creador y Dueño de todas las cosas, coloca al hombre o a alguna otra fuerza en ese lugar. Nuestra Torá es sagrada porque fue dictada por Dios, nuestras tradiciones son sagradas porque fue Él quien nos las enseñó. El Becerro era un pecado porque rompe ese compromiso hecho entre las dos partes. Los judíos lo hicieron para buscar a Hashem, sin embargo, les trajo una separación irreparable.

Curiosamente lo construyeron un día antes de recibir el objeto material que mejor iba a cumplir sus objetivos. El único vínculo real y sagrado que Dios les estaba dando. Las Primeras Tablas funcionan como antítesis del Becerro de Oro, ambos objetos trabajan a manera de espejo. Mientras que el Becerro de Oro fue hecho únicamente por el hombre, las tablas fueron hechas únicamente por Dios.

Ambos buscaban crear una unión entre Dios y el hombre. Sin embargo, el Becerro lo intentaba a través del engaño; de brujería, hechizos y bailes. Mientras que las tablas cargaban consigo las mitzvot (mandatos) de Hashem, la única forma real y duradera de conectarse con Dios; de elevar el mundo material al mundo divino.

Desgraciadamente ni uno subsistió hasta nuestros días en la forma que fueron creados, Moisés se encargó de destruir a ambos. El Becerro fue pulverizado por Moisés y bebido por el pueblo para expiar sus pecados. Mientras que las tablas al llegar Moisés frente al pueblo cayeron de sus manos.

Según un midrash las letras mismas que prohibían la idolatría, al ver a los danzantes huyeron para no pasar vergüenza y dejaron las piedras vacías, por eso pudieron romperse, porque aquello que las hacía indestructibles las abandonó. Su santidad se sostenía en el pacto que habían hecho el hombre y Dios y ese pacto acababa de ser roto. El rompimiento de las tablas representa el abandono de la Divinidad. Dios mismo, antes presente, se aleja del pueblo judío.

Encontramos un simbolismo similar con las columnas de fuego y las nubes que guiaban al pueblo judío en el desierto. Durante años Dios se hacía presente con el pueblo judío a través de una columna de fuego que los guiaba por la noche y una nube que los protegía del sol durante el día. Cuando comenten el pecado del Becerro de Oro ambas los abandonan.

Sin embargo, hay una diferencia enorme entre ambos obejtos: el Becerro de Oro fue desechado, mientras que las Tablas rotas fueron conservadas. Moisés juntó uno a uno los pedazos dispersos, y tiempo después los coloco junto a las Segundas Tablas en el Aron Ha-Kodesh (El Arca Sagrada del Tabernáculo), el lugar más sagrado del mundo. ¿Por qué?

El dolor y el ayuno

En honor a esas Tablas es que ayunamos el 17 de Tamuz, ellas son el recuerdo de la debilidad humana, del dolor diario que se vive en este mundo. Las tablas enteras representan el acercamiento que Dios genera hacia el hombre constantemente, y la ruptura de las mismas representa nuestra inhabilidad de recibir esa energía y ese amor. Dicho defecto humano trae al mundo el ocultamiento divino y ese ocultamiento se manifiesta a través del dolor.

Por eso seguimos ayunando en este día, porque vivimos en el Exilio. El 17 de Tamuz no sólo fue el día en que las tablas fueron rotas, también fue el día en que las murallas de Jerusalén cayeron; la Presencia Divina abandonó el Templo; los servicios diarios fueron interrumpidos y los romanos desacralizaron el Santuario de Dios. Se considera al 17 de Tamuz como el inicio del exilio Babilonio y del romano, cuyas cúspides llegan en Tisha B’Av, el día en que se destruyeron los dos Templos. Durante las tres semanas que transcurren en estos días se hace luto por el Exilio. El 17 de Tamuz es el inicio de ese luto.

Ayunamos, no sólo por el dolor de esos días trágicos, sino por el dolor actual que sentimos en este mundo; porque hoy en día seguimos viviendo en el Exilio. En un mundo donde la verdad de Dios no es revelada, donde el hombre en su búsqueda erra, peca y trae dolor a sí mismo. Un mundo donde las Tablas de la Ley fueron rotas y el Monte del Templo convertido en un par de piedras.

Sin embargo, también vivimos en un mundo donde el segundo par de Tablas fueron recibidas. El 17 de Tamuz, las Tres Semanas y Tisha B’Av, también son la antesala a Yom Kipur, el día en que obtuvimos el perdón divino y Moisés volvió a bajar con las Tablas de la Ley. En ese día también ayunamos, pero es un día de alegría. Finalmente las segundas tablas resistieron el pasar del tiempo porque fueron hechas por Moisés bajo instrucción divina. Representan una unión más fuerte entre Dios y el hombre, ya que fueron hechas en un trabajo conjunto.

El mismo día que el pueblo de Israel vuelve a aceptar las tablas, la nube y la columna de fuego vuelven a bajar, en señal de que la Presencia Divina mora entre ellos nuevamente. Las nuevas tablas finalmente representa el pacto del Sinaí vuelto a hacer, pero ahora, desde el conocimiento. Si en Shavuot aceptamos la Torá por amor, sin saber que estaba escrita en ella, en Tamuz conocimos lo que era separarse de ella. Los judíos de ese momento supieron lo que se sentía el abandono de la Divinidad y la separación de Su ley, y en Kipur enmendaron su error.

La ruptura de las tablas fue un acto bueno porque la separación de Dios permitió al hombre buscarlo; construir unas tablas bajo su guía. El olvido de Torá es bueno porque impulsa a la persona a involucrarse intelectualmente con la Divinidad. El dolor en el hombre es bueno porque le ayuda a encontrarse: le ayuda a ver el mundo que lo rodea y dedicarse a mejorarlo; le ayuda a verse a sí mismo cuando se encuentra perdido y le enseña la verdad, la realidad moral a la que debe adherirse. El 17 de Tamuz nos enseña a escuchar nuestro dolor.

Por eso debemos conservar ambas tablas, las tablas rotas y las tablas duraderas. Porque nuestro Dios nos escogió con defectos para que conociéramos el dolor y enmendáramos nuestros propios errores, cayéramos siete veces y siete veces nos levantáramos.

Fuente: Enlace Judio
julio 01, 2017

Automutilación

“Me cortaba para aliviar el dolor de mis problemas. Veía en los cortes un refugio para el dolor y el vacío que tenía, pues, mientras me cortaba, me olvidaba de todo lo que estaba pasando.

Sin embargo, en la Vigilia de los Escogido de la Fuerza Joven Universal, reconocí que no necesito eso y que Dios me ama. Noté cuán valiosa soy para Él. ¡El cielo descendió sobre mí!”


Colaboró: Obispo Marcello Brayner
febrero 19, 2017

Ana Pedrosa es sanada de cáncer después de una visión

Un fuerte dolor en el abdomen llevó Ana Pedrosa al Hospital Regional de Cariri en Juazeiro do Norte, Ceará. Después de una atención médica rápida, ella regresó a su casa le diagnosticó la enfermedad inflamatoria pélvica en agosto de 2015.

Ella regresó al médico y fue sometida a más pruebas y se le diagnosticó impactación fecal . Incluso con nuevos medicamentos, consultas y exámenes, su dolor persistió. En octubre de 2015, Ana se sometió a una cirugía para extirpar la impactación fecal y se descubrió un tumor. Al ingreso, sufrió complicaciones, una infección generalizada y tenía parte de su intestino eliminado, pero fue dado de alta en noviembre.

“Fue muy difícil asimilar todo lo que estaba sucediendo en mí. No sabía cómo tratar con esto “, dijo Ana a Guíame . “Pero en el medio de esto, mi corazón estaba agradecido a Dios porque yo estaba viva.“

En casa, Ana no podía comer, beber líquidos y sufría de baja inmunidad. “En aquellos días, Dios usó a la gente para cuidar de mí.

Cuando todo parecía estar bien, el resultado de una nueva prueba trajo la noticia inesperada cáncer . “Mi piso se ha ido, mi fuerza también. Me encontré con la presencia de Dios y llena de preguntas, aunque no me encontré con el derecho de cuestionar todo “, recuerda.

Después de una conversación con Dios, Ana se dio cuenta de que su transformación seria intensa y su carácter sería tratado. “Él simplemente respondió: ‘Hija, sé lo que hago. Voy a revelar a usted mi verdadero amor, el amor que no conoce ni vive. El cáncer es la posibilidad de una transformación completa. Usted no sabe qué es el amor, ya sabes, tiene que vivir la mía. La confianza, yo estoy con vosotros ‘ “.

En ese momento, Ana tomó la decisión ante Dios. “Señor, yo pasar por todo si el Señor está conmigo y, en el proceso, me haces vivir experiencias que no vivió con usted.”

Tres días antes de su cirugía, Ana estaba adorando a Dios en su habitación cuando sintió algo en su corazón. Asustada, se quedó en silencio. “Abrí los ojos y era como si estuviera en otro lugar. Había un enorme balcón, detrás de mí había un puente por encima de mí y un cielo estrellado. A mi lado estaba mi marido, Eduardo, y un ángel con la figura de un hombre, “dice ella.

“Él se acercó a nosotros y dijo:” El 12 de diciembre, habrá una guerra en el cielo por su vida. Cada uno recibirá un aviso y  desesperación, pero Dios manda decir que no se rindan a la desesperación. Adorenle! A medida que adoras, ganarás esta guerra para  y todo va a cambiar. “

Cinco horas después de su cirugía, los médicos dijeron: “Por desgracia no puedo hacer nada por ti. La enfermedad se ha extendido y el tratamiento es paliativo, no sirve para curar sólo para dar un poco mas de tiempo de vida  “.

En ese momento, Ana recordó la visión y comenzó a alabar a Dios con toda su fuerza. “Dios llenó mi boca de alabanzas , me hizo mirar dentro de mí y me mostró lo que el amor de Dios estaba haciendo en medio del dolor”, dice.

Días después de la cirugía, los resultados de las pruebas no podían detectar el cáncer y Ana se curó de su enfermedad.

Fuente: bibliatodo.com
febrero 15, 2017

Hombre afirma que fue visitado por seres angelicales cuando estaba por morir

Don fue al aeropuerto a recoger a su esposa Kathleen, que volvía de viaje. Sentía el mismo dolor en el pecho que había sentido el día anterior. Su esposa lo convenció para ir inmediatamente al hospital.

Allí, Kathleen recibió la peor noticia de su vida. “Su marido está muriendo”, el médico le dijo, explicando que siete arterias que rodean el corazón colapsaron. Le pidió a Dios con todas sus fuerzas mientras que los cirujanos realizaban una operación sobre Don, que duró cerca de ocho horas.

Durante el procedimiento, Don tenía el corazón y ritmos cerebrales en cero. Milagrosamente, cuando los cirujanos comenzaron la reanimación con desfibrilador en su pecho, su corazón comenzó a latir y su actividad cerebral se reanudó.

Don fue enviado a la UCI, donde esperaba su recuperación. Kathleen fue allí donde conoció a un “médico japonés”, que se llevó los registros de Don y le dijo a su esposa que debía seguir sus instrucciones.

Tan pronto como el médico salió de la habitación, entró una enfermera. Cuando la pareja preguntó por el nombre del médico, se sorprendieron por la respuesta de la enfermera. “No tenemos ningún médico japonés en este hospital. Nadie salió por la puerta”.

Kathleen y Don creen que el misterioso doctor era un ángel. Ellos siguieron sus instrucciones médicas, lo que condujo rápidamente a la recuperación y a salir del hospital.

Estando en casa dos días más tarde, Don estaba tumbado en el sofá cuando fue visitado de nuevo por un ángel. “Él estaba a mi lado. Era como un fuego de llama brillante”, describió al sitio God Reports.

“Empezó a alejarse de mí. Podía escuchar sus alas batiendo alas como de helicópteros. Se movió alrededor de la habitación estaba por encima de la habitación y salió por la ventana. Estaba petrificado”, continuó Don.

Dos días después de la experiencia con el ángel, una amiga de la iglesia se acercó a la pareja. “Hace dos noches, Dios me dijo que haga esto con usted”, dijo ella, entregando a Kathleen una pequeña caja de joyería.

En la tapa de la caja estaba escrito: “He enviado mi ángel delante de ti para mantenerlos en el camino que yo he preparado”. Don y Kathleen se dieron cuenta de que los ángeles que estaban en el hospital y en casa fueron enviados por Dios para traer sanidad.

Todavía sorprendido, Don dice que siempre estará agradecido a Dios por su recuperación milagrosa. “Cada día es un regalo. Ahora estoy dispuesto a hacer lo que Él quiere que haga”, dijo.

Fuente: Evangelio Noticias
enero 05, 2017

Orar en momentos de dolor


 TEHILIM # 3: Nuestra Tefila, en momentos de dolor


En este salmo David HaMelej le reza a Dios para que lo salve de la mano de sus enemigos.

ה ‘מָה – רַבּוּ צָרָי רַבִּים, קָמִים עָלָי.

David reconoce que “Sus enemigos son muchos; demasiados” para que él pueda liberarse de ellos por su cuenta. Y sus enemigos son completamente conscientes de que superan en número a David y a su ejército.

Y es por eso que ellos proclaman:


רַבִּים, אֹמְרִים לְנַפְשִׁי אֵין יְשׁוּעָתָה לּוֹ בֵאלֹ- הִים סֶלָה

“La vida de David, no tiene más esperanza”  Los enemigos creen que: “Ahora, ni siquiera Dios puede salvar al rey David”.


וְאַתָּה ה ‘מָגֵן בַּעֲדִי כְּבוֹדִי וּמֵרִים רֹאשִׁי

David, sin embargo, sabe que “Tú HaShem, Tú eres mi escudo”. Tú me proteges contra mis enemigos incluso antes de que yo te pida Tu protección. Algunas veces, no soy consciente de que fuiste Tú quien me salvó. Y mientras proteges mi vida, “No dejas que mis enemigos me humillen”. Mientras salvas mi vida “Sostienes en alto mi cabeza”, protegiendo también mi dignidad.

  אֲנִי שָׁכַבְתִּי, וָאִישָׁנָה הֱקִיצוֹתִי כִּי ה ‘יִסְמְכֵנִי

Y sabiendo que Tú estás de mi lado “me acuesto en mi cama y soy capaz de dormir”. Porque sé que durante la noche Tú estás despierto, cuidándome. Y “cuando me despierto” por la mañana, me siento seguro y confiado para empezar mi día, porque sé que “Tú me sostienes” durante el día.

  לֹא – אִירָא מֵרִבְבוֹת עָם אֲשֶׁר סָבִיב, שָׁתוּ עָלָי

Sabiendo que Tú estás a mi lado, “¿Por qué habría de tener miedo de mis enemigos?” Tú me cuidas, “¿Por qué habría de tener miedo, incluso cuando millones de enemigos brutales me rodean por todos lados.?”

לה ‘הַיְשׁוּעָה

“La salvación”, la decisión de quién va a ser victorioso y quién caerá derrotado en la batalla, “es Tu decisión”.  Tenemos nuestro ejército, nuestros maravillosos y valientes hijos / soldados que están dispuestos a luchar y, si es necesario, sacrificar sus vidas para proteger a nuestro pueblo. Pero sabemos que al final la “salvación” está en Tus manos.

עַל – עַמְּךָ בִרְכָתֶךָ סֶּלָה

Nuestros enemigos son muchos. Demasiados para que podamos salvarnos nosotros mismos. Ellos nos superan en gran número. Literalmente, son 100 contra 1. Para ellos es obvio que el final de Israel es inevitable. Incluso cuando están ocupados peleando entre ellos y matándose unos a otros, seguimos siendo su más anhelado objetivo. El resto del mundo, la mayor parte del mismo, se divide en dos: aquellos que tienen miedo de nuestros enemigos y nunca actuarán en nuestra defensa, y los que no tienen miedo de nuestros enemigos, sino que por el contrario,  coinciden con la idea que Israel no merece vivir en paz.

Tú eres nuestra esperanza. Nuestra única esperanza. HaShem, “danos Tu berajá (bendición)” de victoria y paz. Para “Tu pueblo”. Para Tus hijos.

לע”נ אייל יפרח, נפתלי פרנקל וגיל-עד שאער ה’יד


Fuente: Halaja.Org
diciembre 02, 2016

Líderes expresan en qué beneficia a la iglesia muerte de Castro

La muerte del líder podría indicar un cambio significativo para la Iglesia cubana, que en el último año ha visto una significativa persecución del régimen comunista.

Las reacciones van desde el dolor hasta la celebración a la noticia de la muerte del ex presidente cubano Fidel Castro, a los 90 años de edad.

Su hermano Raúl, que ahora lidera la nación isleña, dijo que murió el viernes a las 22:29 horas. Terminó el anuncio gritando la consigna revolucionaria: “¡Hasta la victoria, siempre!”

Castro sufrió de problemas intestinales y otras complicaciones de salud graves desde 2006 y entregó la dictadura a Raúl en 2008.

Castro llevó a un ejército rebelde a una improbable victoria en Cuba a finales de los años 50, abrazó el comunismo de estilo soviético y desafió el poder de 10 presidentes estadounidenses durante su gobierno de medio siglo.

Para los miles que huyeron del liderazgo del dictador, su muerte simboliza el fin de un régimen comunista de gran alcance.

El alcalde de Miami-Dade, Carlos A. Giménez, dijo que espera una “Cuba libre y democrática”, según informa The Guardian.

Mientras tanto, el presidente Barack Obama hizo una declaración sobre la muerte de Castro y extendió una mano de amistad con Cuba. El mandatario estadounidense visitó la isla el año pasado en un esfuerzo por ablandar las relaciones entre Estados Unidos y Cuba.

“En este momento del fallecimiento de Fidel Castro, extendemos una mano de amistad al pueblo cubano, sabemos que este momento llena a los cubanos – en Cuba y en Estados Unidos – de emociones poderosas, recordando las innumerables maneras en que Fidel Castro alteró el curso de las vidas individuales, de las familias, y de la nación cubana”, dijo.

El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, también emitió una declaración: “Hoy el mundo marca el fallecimiento de un dictador brutal que oprimió a su propio pueblo durante casi seis décadas. El legado de Fidel Castro es uno marcado por los pelotones de fusilamiento, el robo, el sufrimiento inimaginable, la pobreza y la negación de los derechos humanos fundamentales”.

“Aunque Cuba sigue siendo una isla totalitaria, espero que hoy marque un alejamiento de los horrores soportados durante demasiado tiempo, y hacia un futuro en el que el maravilloso pueblo cubano finalmente viva en la libertad que tan ricamente merecen”, dijo Trump.

El Papa Francisco, que se reunió con Castro en septiembre de 2015, expresó su pesar por la muerte del líder en un telegrama a su hermano, Raúl.

La muerte del líder podría indicar un cambio significativo para la Iglesia cubana, que en el último año ha visto una significativa persecución del régimen comunista.

Según un informe de Solidaridad Cristiana Mundial, en agosto el gobierno cubano ha emprendido una gran represión contra las iglesias y ha tomado y demolido al menos 1.400 templos. El gobierno afirma que las iglesias no están registradas y, por lo tanto, son ilegales.

El reverendo Samuel Rodríguez, presidente de la Conferencia Nacional Hispana de Liderazgo Cristiano, dijo que la muerte de Castro ofrece una nueva oportunidad para la Iglesia cubana.

“El fallecimiento del dictador cubano Fidel Castro brinda una oportunidad para que la libertad y la democracia surjan en una nación insular cautiva por el totalitarismo”, dijo. “Oremos y aboguemos por que el liderazgo actual abrace la libertad y respete los derechos dados por Dios a todos los cubanos. ¡Que viva Cuba, fuerte y libre!

Cuando Estados Unidos anunció sus esfuerzos para renovar una relación diplomática con Cuba, el Dr. Theo Babun, director ejecutivo de la organización religiosa Echo Cuba, dijo a CBN News que esperaba que trajera un cambio duradero para la Iglesia.

“Una de las oraciones y uno de los objetivos de la Iglesia en Cuba es alentar al gobierno cubano a abrir las puertas a la libertad religiosa”, dijo Babun.

Babun dijo que los pastores en Cuba apuntan a ir tras cuatro áreas específicas.

Cerrar la Oficina de Asuntos Religiosos, que controla todos los aspectos de la religión en Cuba.

Quitar la regla que prohíbe el registro de nuevas asociaciones de iglesias, particularmente la regla que prohíbe el registro de nuevas denominaciones en Cuba.

Remover la regla que otorga al Consejo Cubano de Iglesias, una organización gubernamental, el único poder de distribuir biblias y otros materiales religiosos.

Promulgar una ley que proteja los derechos de las instituciones religiosas a adorar sin interferencia del gobierno.

Fuente: Mundo Cristiano
marzo 26, 2016

Franklin Graham, lleva a Haití un mensaje de esperanza

El predicador pidió a los de la multitud que perdieron a sus seres queridos que levantaran la mano y les aseguró que Dios sabe lo que es perder un hijo. “Dios entiende el dolor”, dijo. “¿Va a confiar en él para la sanidad? ¿Va a confiar en Él con su vida? “, preguntó a los asistentes.

Después de un año lleno de muerte, devastación y enfermedad, decenas de miles de haitianos se reunieron este domingo en el Estadio Nacional de Fútbol de Haití, para celebrar junto a Franklin Graham el Festival de la Esperanza.

Otros miles más en toda la nación de la isla, escucharon el mensaje de Graham, a través de la radio, además espectadores de todo el mundo vieron el Festival a través de la Internet.

El Festival de la Esperanza, se realizó gracias a la invitación de 75 pastores haitianos con el apoyo de 500 iglesias locales deseosos de entregar el mensaje del Evangelio, esto fue para que sirviera como un recordatorio de la esperanza y el amor de Dios para los sobrevivientes.

Al inicio de su mensaje al pueblo haitiano, Graham recordó el terremoto del 12 de enero de 2010, que mató a miles y destruyó innumerables hogares. El predicador pidió a los de la multitud que perdieron a sus seres queridos que levantaran la mano y les aseguró que Dios sabe lo que es perder un hijo. “Dios entiende el dolor”, dijo. “¿Va a confiar en él para la sanidad? ¿Va a confiar en Él con su vida? “, preguntó a los asistentes.

Graham habló, entre otras cosas, de la epidemia de cólera que ha azotado al país y utilizando la cita bíblica de Juan 3:16 como su texto principal, les habló de cuán real es el amor de Dios.

 Un amor incondicional al cual cientos de haitianos respondieron, entregándoles su corazón para comenzar una nueva vida.

“Este es un día especial”, dijo Graham. “La gente ha estado orando durante meses. Personas de todo el mundo han estado orando por Haití”.

Un esfuerzo combinado

Trabajando junto a voluntarios de Samaritan’s Purse, los capellanes siguen prestando servicios en Haití, llenando las necesidades espirituales y emocionales de la población haitiana. El ministerio evangélico ha sido testigo de más de 1,370 haitianos aceptando a Cristo desde el desastre.

El Festival de la Esperanza, es sólo una parte de un esfuerzo coordinado que comenzó cuando el equipo de capellanes de Respuesta rápida del ministerio de Billy Graham [Billy Graham Rapid Response Team], aterrizó en Haití un día después del terremoto ocurrido en enero que destruyó gran parte de la pequeña isla.


Fuente: noticiacristiana.com