Solo éxitos cristianos anunciando la venida de Jesucristo

Post Top Ad

Mostrando entradas con la etiqueta hijos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta hijos. Mostrar todas las entradas
julio 12, 2026

Cómo bendecir a tus hijos: 21 promesas bíblicas

 


Cuando Noé, José, Jacob, Abraham o David oran por sus hijos -o los hijos de sus hijos- lo hacen en clave profética, seguros de que tendrá consecuencias eternas.


Como parte de mi pastorado me encuentro constantemente con padres desesperados por la condición en la que se hallan sus hijos y la impotencia de poder hacer muy poco o nada a favor de sus tutelados.


Una madre, recién convertida, me decía: “Tengo dos hijas. La de veintiún años está en una relación lesbiana, vive en otra ciudad, siente odio por mí y peor ante mi decisión de seguir a Cristo… Estas vacaciones pasé unos días con ella y comprobé que la relación con su actual pareja no solo está fuera del plan de Dios para ella, sino que es altamente tóxica, por no decir, enfermiza. Aunque intento amar a mi hija, cuanto más me acerco a ella más se aleja de mí. Y la pequeña, de catorce años, idolatra a su hermana mayor y rechaza también mi fe. A pesar de que vive conmigo se niega a acompañarme a la iglesia y estoy muy preocupada por su futuro”.


Vaya panorama. Me gustaría decir que son casos aislados. Sin embargo, cada semana, padres con gran dosis de frustración y confusión nos piden consejo. Ven cómo sus hijos son enredados por el sistema del mundo, como si de una tela de araña se tratara, y que se distancian en su corazón de sus progenitores y de Dios.


Para esta madre angustiada mi respuesta fue: “Ama a tu hija. Que ella nunca dude de que tiene una madre que la ama. Espérala en la entrada, como el padre de la historia del pródigo esperaba a su hijo, y no dejes de orar por ella. La oración de los padres por los hijos es tan poderosa que parece profecía en muchos ejemplos de la Biblia”.


En cambio, para la de catorce, que sigue bajo su tutela, le recomendé otras acciones, mezcla de amor, persuasión, firmeza y astucia, que no son el tema de este soliloquio.


 


La autoridad de la paternidad para bendecir

Al estudiar la Palabra de Dios encontramos numerosos ejemplos de padres orando por sus hijos. Lo curioso es que cuando Noé, José, Jacob, Abraham o David oran por sus hijos -o los hijos de sus hijos- lo hacen en categoría de profetas. Es como si le prestaran la boca al Señor para hablar una palabra de bendición sobre su descendencia, con la seguridad de que esta palabra los perseguirá y tendrá consecuencias eternas.


He hecho mío ese modelo al orar por mis hijos. De manera que (y tomando una de las promesas de la lista que he recopilado) si voy a orar en base a Isaías 54:13, que dice, “Todos tus hijos serán enseñados por el Señor, y grande será el bienestar de tus hijos” (es una promesa que me encanta), oraré de la siguiente forma: “Rebeca, Enoc, Rubén, Caleb -hijos míos- todos vosotros seréis enseñados por el Señor y grande será vuestro bienestar. Así lo dice, Isaías cincuenta y cuatro, trece, y hago nuestra esa promesa, en el nombre de Jesús, amén”.


Ni mucho menos, estoy diciendo en este artículo que puedo educar de cualquier forma a mis hijos o darles un mal ejemplo, y que estas promesas bíblicas surtirán el efecto esperado a modo de sortilegio. Todo lo contrario; una vez hecho mi mejor esfuerzo al educarlos y dejar un ejemplo sembrado en sus corazones, oraré con fe, asido de estas promesas que en Cristo Jesús son sí y amén (2 Corintios 1:20).


He visto tantos milagros en respuesta al clamor de padres y abuelos que hoy me atrevo a decir que una de las fuerzas más poderosas sobre la faz de la Tierra son las oraciones, llenas de fe y fervor, de una paternidad, natural o adoptiva. Porque nadie ama como unos padres, nadie intercede con tanta tenacidad y pasión. Si sumado a este hecho comprendemos que las promesas de la Palabra de Dios son como unas cuerdas de amor que lanzamos sobre nuestros vástagos, capaces de destruir los enredos del pecado y atraerlos al Salvador, pondremos en nuestra oración toda la solemnidad de un patriarca que bendecía a sus hijos o de un Moisés bendiciendo a Israel o de Jesús orando por sus discípulos antes de partir o de Pablo confesando sobre sus hijos espirituales cosas como esta: “mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:13).


 


21 promesas bíblicas para orar por nuestros hijos

Hoy os comparto 21 promesas que podemos usar para bendecir a nuestra descendencia. Cree que eres el mejor profeta para hablar destino y propósito sobre tus hijos. Así, las bendiciones de papá o mamá -o de los abuelos- serán como el Señor mismo poniendo sus manos sobre ellos y bendiciéndolos.


1. Isaías 44:3-5 “Porque derramaré agua sobre la tierra sedienta, y torrentes sobre la tierra seca; derramaré mi Espíritu sobre tu posteridad ,y mi bendición sobre tus descendientes. Ellos brotarán entre la hierba como sauces junto a corrientes de agua. Este dirá: “Yo soy del Señor”, otro invocará el nombre de Jacob, y otro escribirá en su mano: “Del Señor soy” y se llamará con el nombre de Israel”.

2. Deuteronomio 30:6 “Además, el Señor tu Dios circuncidará tu corazón y el corazón de tus descendientes, para que ames al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas”.

3. Salmo 102:28 “Los hijos de tus siervos habitarán seguros, y su descendencia será establecida delante de ti”.

4. Joel 2:28 “Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones”.

5. Isaías 59:21 “Y este será mi pacto con ellos, dijo Jehová: El Espíritu mío que está sobre ti, y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán de tu boca, ni de la boca de tus hijos, ni de la boca de los hijos de tus hijos, dijo Jehová, desde ahora y para siempre”.

6. Isaías 61:9 “Y la descendencia de ellos será conocida entre las naciones, y sus renuevos en medio de los pueblos; todos los que los vieren, reconocerán que son linaje bendito de Jehová”.

7. Salmos 45:16 “En lugar de tus padres estarán tus hijos; los harás príncipes en toda la tierra”.

8. Jeremías 1:5 “Antes que yo te formara en el seno materno, te conocí, y antes que nacieras te santifiqué”.

9. 1 Tesalonicenses 5:5 “Porque todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día. No somos de la noche ni de las tinieblas”.

10. Salmos 128:3-4 “Tu mujer será como fecunda vid en el interior de tu casa; tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa. He aquí que así será bendecido el hombre que teme al Señor”.

11. Salmos 144:12 “Sean nuestros hijos en su juventud como plantíos florecientes, y nuestras hijas como columnas de esquinas labradas como las de un palacio”.

12. Isaías 40:10-11 “He aquí, el Señor Dios vendrá con poder, y su brazo gobernará por El. He aquí, con El está su galardón, y delante de El su recompensa. Como pastor apacentará su rebaño, en su brazo recogerá los corderos, y en su seno los llevará; guiará con cuidado a las recién paridas”.

13. Salmos 127:3-5 “He aquí, don del Señor son los hijos; y recompensa es el fruto del vientre. Como flechas en la mano del guerrero, a sí son los hijos tenidos en la juventud. Bienaventurado el hombre que de ellos tiene llena su aljaba; no será avergonzado cuando hable con sus enemigos en la puerta”.

14. Salmo 115:14 “Aumentará El Señor bendición sobre vosotros; sobre vosotros y sobre vuestros hijos”.

15. Isaías 49:25 “Ciertamente así dice el Señor: Aun los cautivos del poderoso serán recobrados, y rescatada será la presa del tirano; con el que contienda contigo yo contenderé, y salvaré a tus hijos”.

16. Isaías 54:13 “Todos tus hijos serán enseñados por el Señor, y grande será el bienestar de tus hijos”.

17. Salmos 45:16 “En lugar de tus padres estarán tus hijos; los harás príncipes en toda la tierra”.

18. Isaías 60:22 “El más pequeño llegará a ser un millar, y el más insignificante una nación poderosa. Yo, el Señor, a su tiempo lo apresuraré”.

19. Salmos 37:25 “Yo fui joven, y ya soy viejo, y no he visto al justo desamparado, ni a su descendencia mendigando pan”.

20. Jeremías 29:11-14 “Porque yo sé los planes que tengo para vosotros” —declara el Señor— “planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza. “Me invocaréis, y vendréis a rogarme, y yo os escucharé. “Me buscaréis y me encontraréis, cuando me busquéis de todo corazón. “Me dejaré hallar de vosotros” —declara el Señor— “y restauraré vuestro bienestar” ...

21. Lucas 1:80, 2:40 y 51 “Y el niño crecía, y se fortalecía en espíritu… y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él... y estaba sujeto a ellos.

 Os dejo un enlace al podcast en el que oro por mis hijos usando estos versículos. Por si te inspira o anima a cómo bendecir a tu descendencia

Publicado en: EVANGÉLICO DIGITAL - Soliloquios - Cómo bendecir a tus hijos: 21 promesas bíblicas 

julio 11, 2026

¿Y si fuera tu hija?

 


Ante el Dios que nos llama hijos no hay ‘hijas ajenas’: el dolor de la mujer vulnerada es el de una hermana de sangre espiritual, y su desprecio una afrenta directa al Padre que la diseñó.


¿Y si fuera tu hija? La que hoy amanece invisibilizada ante el silencio cómplice de nuestras instituciones; la ignorada por un sistema que prefiere mirar a otro lado. La que vive atrapada y triturada por la discriminación silenciosa y las garras de un narcisista [1].; a la que despiden injustamente, a la que llaman «instrumento del maligno», aquella cuya denuncia nunca fue escuchada. La que, al final del día, termina desangrándose en la fría abstracción de una estadística de abuso psicológico, académico o sexual; o, peor aún, una vida que es truncada por el feminicidio o, en el contexto espiritual, por el lapidario de su llamado ministerial. Si la víctima de este abuso estructural e injusticia llevara tu propia sangre... ¿seguirías refugiándote en el cómodo analgésico de la indiferencia? ¿Reaccionarías igual si fuera tu hija?


Responder a este cuestionamiento nos obliga a rasgar el velo de la complacencia institucional. No estamos ante simples casos aislados de mala conducta, sino ante un problema de raíz teológica que deforma el mensaje de la gracia y exige una revisión urgente de nuestras estructuras comunitarias.


1. El analgésico de la indiferencia.

Esta interrogante, que apela a lo más profundo de nuestra fibra humana, no es una mera hipótesis dramática; es la realidad cruda que enfrentan miles de mujeres que también son hijas de alguien, incluso dentro de los espacios que asumen las dinámicas del saber y de la fe. Cuando el ámbito eclesial y académico se convierte en un tribunal de silenciamiento y las estructuras comunitarias instrumentalizan la doctrina para deslegitimar el grito de la víctima, nos encontramos ante una patología teológica y social que ya no podemos ignorar.


El abuso en sus vertientes psicológica, académica, física y de otra índole prospera muchas veces a la sombra de los «pactos de caballeros» y de una hermenéutica del descarte, la cual prefiere proteger el prestigio institucional y religioso antes que la dignidad de la vulnerable. Como comunidad de pensadores y creyentes, estamos llamados a desmontar la retórica que reviste de «voluntad divina» o de «orden institucional» lo que llanamente es violencia, opresión y -en palabras más claras- pecado. Esto no es solo una «falla institucional» o un «problema de gestión»; es pecado, y ante el pecado la Iglesia no puede ser neutral.


 


2. Pactos de caballeros y patologías teológicas.

No podemos seguir teologizando desde una torre de marfil mientras las hijas de alguien -miles de mujeres a quienes como cristianos deberíamos amar y defender como si fueran propias- sufren de discriminación, marginalización y la invisibilización de su vocación, esa que con devoción fue puesta al servicio de Dios.


No podemos callar mientras su tiempo, que es la vida misma y no tiene precio, junto con sus cuerpos y sus mentes, son abusados y triturados por el engranaje de un poder narcisista, la manipulación espiritual y el liderazgo eclesial deshumanizante. Porque ante el Dios que nos llama hijos, no existen las hijas ajenas: el dolor de la mujer vulnerada es el dolor de una hermana de sangre espiritual, y su desprecio es una afrenta directa al Padre que la diseñó.


Entender esta realidad devela una verdad reveladora: es precisamente en los contextos eclesiales y académicos -los espacios del saber y de la fe- donde el abuso adquiere un tinte aún más perverso. Cuando se violenta a una mujer, no solo se quiebra su psicología; se intenta borrar, exiliar y silenciar los dones que Dios mismo depositó en ella. Se trata de una forma de violencia espiritual e institucional que ataca directamente la raíz de su identidad y la trascendencia de su propósito eterno. El abuso en contextos de fe no solo destruye la mente o el cuerpo; funciona como una lápida que sepulta la vocación que Dios sopló sobre la mujer. Es, llanamente, el homicidio espiritual de su propósito.


Ante esta destrucción del diseño divino, la Escritura rompe nuestra apatía con un grito: «¡Aprendan a hacer el bien; busquen la justicia, reprendan al opresor…!» [2]. Como cristianos, buscar la justicia no se traduce en pasividad, no es un concepto teórico para discutir en simposios; es una acción transformadora. Ante el sufrimiento y desvalorización de las hijas, ¿cómo podemos, entonces, guardar silencio? Si nos llamamos cristianos, ¿a qué se debe esta insultante falta de interés? Esta realidad sufriente tiene, sin duda, las marcas de la opresión y de la maldad, y lo que Dios demanda es libertad.


 


3. El tribunal de la ignorancia calculada

Y tú, que hoy sostienes estas líneas, ¿qué vas a hacer? Tu primera responsabilidad es pedir sabiduría a Dios para desarmar la ceguera, y entonces pensar por ti mismo. No te quedes jamás con la comodidad de la versión oficial: indaga, analiza con rigor y pregunta más. Ve al encuentro del dolor: escucha con empatía a la víctima, reconoce el daño causado y redignifica a la que fue humillada. Rompe, de una vez por todas, el silencio. Conviértete de tu mal proceder y asume que el silencio o el actuar por pura conveniencia personal atentan directamente contra el núcleo del Evangelio. No te vuelvas cómplice; el Dios que todo lo ve te está dando hoy la oportunidad de enmendar el camino y ser quien defienda. Porque mirar hacia otro lado cuando una hija sufre injusticia es, a los ojos de Dios, una abierta traición.


Es aquí donde la Sabiduría divina nos arranca las máscaras y nos confronta con un veredicto definitivo:


Rescata a los que están injustamente condenados a morir; sálvalos mientras van tambaleando hacia su muerte. No te excuses diciendo: “Ay, no lo sabíamos”. Pues Dios conoce cada corazón y él te ve. El que cuida tu alma sabe bien que tú sabías. Él pagará a cada uno según merecen sus acciones [3].


Este pasaje tumba, una a una, nuestras cobardías disfrazadas de prudencia. Dios no acepta el analgésico de tus excusas piadosas. Él no recibe tu «yo no estaba enterado», ni tu «es un asunto privado», ni ese cómodo «no me corresponde a mí intervenir». En el tribunal de Aquel que cuida tu alma, tu ignorancia calculada es complicidad criminal.


El texto sagrado es lapidario, directo a tu conciencia: Él sabe que tú sabías.


Él sabe, en efecto, que escuchaste el rumor en el pasillo y preferiste callar para proteger tu puesto, tu prestigio o tu «derecho» a ascender; sabe que viste las lágrimas caer, y que conoces las preguntas que se quedaron sin respuesta y las injusticias que se cometieron en la sombra.


Ante esa mirada soberana, todo parapeto humano se desmorona: no habrá cuerpo pastoral, comité de ética ni pacto de caballeros que te ampare; ninguna teología de púlpito ni prestigio institucional te justificará cuando el Padre de las luces juzgue las acciones y las omisiones de aquellos que, sabiendo hacer lo bueno, no lo hicieron [4]. Él pedirá cuentas al victimario que abusó de su autoridad espiritual y a aquellos que se justifican en pactos corporativos.


Porque cuando la jerarquía eclesial decide ocultar el delito, callar a la víctima o blindar al agresor para "evitar el escándalo", es la propia estructura la que se hace cómplice. Ahí es donde la institución deja de ser una víctima del lobo y se convierte en su escudo; no paga por el acto inmoral original, sino por la gestión inmoral del daño. Al final, se actuó bajo el celo de proteger una estructura humana que, por su naturaleza caída, tiende a la idolatría institucional -anteponiendo la supervivencia de la organización a los valores del Reino- y olvidando el mandato sagrado de pastorear con integridad. Si la fe que profesamos es real, nuestra única salida es la verdad, la reparación y la justicia. No callemos más.


 


4. El diseño intocable de tu vocación.

Quizás tú eres esa hija. Si es así, déjame decirte: no estás sola.


Que se aliente tu corazón quebrantado; Dios y tú son mayoría. Él recoge tus lágrimas, valida tu dolor y te abraza con una gracia que ninguna estructura humana te puede quitar. No hay nadie que pueda anular los dones que tu Creador depositó en ti, ni enterrar el propósito eterno que Él sopló sobre tu ser; el diseño divino para tu existencia y tu llamamiento es intocable.


Empieza hoy tu camino de liberación: valida tu propia historia-te aseguro que no eres la única-, suelta, perdona y avanza. Dios te dará alegría en la misma medida en que sufriste, y llenará de bien los años que dolieron. [5] Ten presente quién te diseñó y, cuando estés lista, haz de tu verdad un estandarte de justicia que rompa las cadenas del miedo; una luz para que ese ciclo de impunidad no se repita una y otra vez, dejando el abuso en la sombra.


Confiemos en que, a partir de hoy, nuestro Padre bueno está levantando hombres y mujeres cristianos de verdad que no callarán y que actuarán con valentía para manifestar y proclamar el Reino de Dios en la Tierra a través del amor, la justicia y la misericordia. [6]


 


Notas y referencias


[1]: 2 Timoteo 3:2-6; Mateo 23:5-7; Proverbios 16:18; 21:24; 26:12.


[2]: Isaías 1:17.


[3]: Proverbios 24:11-12.


[4]: Santiago 4:17; Lucas 12:47


[5]: Salmos 90:15.


[6]: Jeremías 3:15; Mateo 5:13-14; 23:23; Lucas 4:16-21; 9:2; Hechos 4:29.


Publicado en: EVANGÉLICO DIGITAL - Seneca Falls - ¿Y si fuera tu hija?

diciembre 15, 2023

Conoce lo que Jesús tiene para decirte en medio del dolor

 


Parte del ministerio que desarrollo en la iglesia local consiste en caminar de cerca con creyentes que muestran una necesidad mayor de acompañamiento, guía y exhortación por medio de la Palabra.


Uno de los desafíos más grandes de desarrollar un ministerio de consejería es presenciar el dolor de los que sufren por las consecuencias de los pecados propios y ajenos. Así que una de las mejores maneras de ayudar a alguien a enfrentar su dolor es tomarse el tiempo de acompañarlos y guiarlos a escuchar a Jesús en medio de todo lo que atraviesan.


A esto nos invita el libro Escuchando a Jesús en medio de tu dolor (Tyndale House Publishers, 2023), escrito por la conferencista, escritora y maestra de la Palabra, Nancy Guthrie, quien explora once declaraciones basadas en lo que Jesús experimentó y lo que habló a las personas que pasaban por un tiempo doloroso, durante Su ministerio en la tierra.


La autora analiza estas enseñanzas de Jesús desde la experiencia de la pérdida de dos de sus hijos, eventos difíciles que la llevaron a las Escrituras para encontrar significado. Por eso el contenido de este libro no se basa en frases repetidas por alguien ajeno al tema; por el contrario, la autora nos invita a recorrer las Escrituras para escuchar lo que Jesús tiene para decir a quienes atraviesan por etapas de sufrimiento.


Lo que Jesús tiene para decirte en tu dolor

Como mencioné antes, la autora desarrolla once declaraciones adaptadas de algunas historias de Jesús que se registran en los evangelios.1 Estas palabras edificantes y alentadoras harán que los creyentes evalúen lo que creen sobre el dolor en la vida cristiana. De alguna manera, el libro intenta responder a la pregunta: ¿De qué maneras las palabras de Cristo afectan la vida de los que sufren?


Con frecuencia no advertimos cuánto necesitamos escuchar, conocer y vivir las verdades que Jesús tiene para decirnos, hasta que pasamos por angustias que nos quebrantan.


En mi ministerio he compartido con hermanas que han pasado por la pérdida de un hijo, enfermedades graves y otros problemas que les han dejado heridas profundas. Muchas veces las personas se sienten incapaces de dormir en medio de la noche debido a un dolor en el alma. Estas épocas de dolor nos llevan a cuestionar: ¿Sabe Jesús realmente lo que es tener el corazón roto? Al respecto, Guthrie comparte lo qué aprendió cuando perdió a su primera hija:


Escuchar a Jesús, el Hombre de dolores hablándome, me reveló algo sobre Su carácter, Su experiencia, Su conducta. Me reveló algo sobre Su corazón. Jesús tiene un corazón que ha sido roto. Jesús, el Hombre de dolores, se acerca a quienes estamos sufriendo y nos habla como alguien cuyo corazón también ha sido roto y nos llama a ir a Él (p. 3).


Leer Escuchando a Jesús en medio de tu dolor junto a los evangelios nos permite reflexionar detenidamente en cómo nuestro Salvador reaccionó frente a las situaciones difíciles que vivió. Por ejemplo, cuando Cristo experimentó una de las angustias más fuertes la noche antes de ser crucificado, que le provocó una reacción física —conocida en medicina como hematohidrosis— que el doctor Lucas describió: «Su sudor se volvió como gruesas gotas de sangre, que caían sobre la tierra» (22:44). En esa misma ocasión, nuestro Señor expresó la manera en que sometía Su voluntad a la del Padre, incluso estando cara a cara con la muerte: «Padre Mío, si es posible, que pase de Mí esta copa; pero no sea como Yo quiero, sino como Tú quieras» (Mt 26:39).


Debido a que se encarnó en humildad, Jesucristo vivió como un ser humano y experimentó dolor, y esa es una de las razones por las que puede comprender el dolor que atravesamos en esta tierra (Is 53:3-10; cp. He 4:15). ¡Qué esperanza y gozo que nuestro Salvador Jesús nos llama hacia Él en medio del dolor! Jesucristo tiene un cuidado fiel y cálido de nosotros, mientras atravesamos por valles de sombra de muerte.


Fuente: https://www.coalicionporelevangelio.org/resenas/conoce-jesus-dice-tu-dolor/

 


enero 09, 2023

Supuesto líder de secta mormona mató a su esposa, suegra, sus 5 hijos a tiros y se suicidó dentro de su casa

 


Una familia de ocho personas, incluidos cinco niños y el líder de una secta mormona fueron hallados muertos dentro de su casa, todos murieron por impactos de bala.


Desde Utah, las autoridades revelaron el jueves en un comunicado que sospechan que Michael Haight, de 42 años, mató a tiros a su suegra, Gail Earl, de 78; su esposa, Tausha Haight, de 40 años; y sus cinco hijos, incluidas tres niñas de 17, 12 y 7 años, así como dos niños de 7 y 4 años, antes de quitarse la vida.


Se conoció que Haight era líder “respetado” de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, y que toda la comunidad lo conocía por ello, por eso no se explican como sucedió todo ni porque razón; todo comenzó con un llamado de familia y amigos de ellos hacia el Departamento de Policía de Enoch, cuando no recibieron noticias de ninguno.


El 4 de enero a las 4 de la tarde hallaron a los cuerpos.


“Nos unimos a todos los que están profundamente entristecidos por este trágico incidente y queremos expresar nuestras condolencias a la familia y amigos de las víctimas”, dijo el comunicado de la policía.


Según Rob Dotson, administrador de la ciudad de Enoch, están trabajando para conocer la causa de la muerte de la familia, quienes eran muy conocidos en la ciudad donde vivían, compuesta por 8.000 habitantes.


“No sabemos por qué sucedió esto y no vamos a adivinar, vamos a continuar con la investigación policial en la casa, revisando todos los detalles que puedan, poniendo a disposición toda la información que puedan divulgar de lo que sucedió. en el interior. Y tendremos más información a medida que se presente”, dijo Dotson.


“Muchos de nosotros hemos servido con ellos en la iglesia, hemos ido a la escuela con estas personas”, dijo en otro informe.


Según los vecinos, eran una familia amorosa, pero los registros judiciales decían que recientemente la esposa del líder le solicitó el divorcio; aunque se investiga sobre lo ocurrido, nadie está autorizado a dar más información de la que se conoce.


“Este era un miembro respetado de la comunidad y líder de la iglesia, y está causando conmoción”, dijo Richard Jensen, un concejal de la ciudad, le dijo a The New York Times.


«Es casi como si hubiéramos crecido tan protegidos en estas pequeñas comunidades del sur de Utah que no vemos mucho de esto. Seguro que nuestros hijos se enteran en las noticias, en YouTube y en los podcasts, y ya conocen Dateline. Eso es lo que dijo mi hijo mayor, era como mamá, cosas como estas suceden en Dateline, pero no suceden aquí», expresó Tina Brown, otra amiga de la familia, a Fox 13 que los asesinatos fueron muy difíciles de procesar.


Fuente: https://www.bibliatodo.com/NoticiasCristianas/supuesto-lider-de-secta-mormona-mato-a-su-esposa-suegra-sus-5-hijos-a-tiros-y-se-suicido-dentro-de-su-casa/

abril 16, 2022

Sacerdotes católicos homosexuales salen del clóset y protestan contra discriminación en la Iglesia

 


En reclamo por una Iglesia Católica que deje la discriminación y sea más abierta a la comunidad LGTB+, decenas de católicos alemanes homosexuales, incluso algunos sacerdotes o que trabajan para las parroquias, “salieron del clóset” para “no esconderse más”. Y pidieron igualdad y poner punto final al “sistema de encubrimiento, doble moral y deshonestidad” que rodea la cuestión LGTB+ en las altas esferas y las bases del catolicismo.


En Berlín, capital de Alemania, unos 125 sacerdotes, profesores de teología empleados por la iglesia y católicos practicantes revelaron su homosexualidad en la web “#OutInChurch”.


Ni “la orientación sexual o la identidad de género” ni “la participación en una relación o matrimonio no heterosexual” deben ser “un obstáculo para el empleo o un motivo de despido”, afirman los fieles en un manifiesto publicado en la web.


Todos reclaman “un cambio en el código laboral discriminatorio de la iglesia católica” y la eliminación de la “redacción degradante y excluyente” de la normativa queatenta contra el tratamiento igualitario de la orientación sexual.


Su objetivo es acabar con un “sistema de encubrimiento, doble moral y deshonestidad” que, según ellos, rodea la cuestión LGTB+ en la iglesia.


“Somos muchos”

“No quiero esconderme más”, dice Uwe Grau, un sacerdote gay de la diócesis de Rotemburgo-Stuttgart (sur), uno de las decenas que aparecen en una galería de fotos, algunas de ellas anónimas.


“Soy gay y nadie lo sabe todavía. Me gustaría que algo cambiara en las relaciones dentro de la iglesia”, dice Frank Kribber, de 45 años, capellán de una prisión en Lingen (noroeste) y ordenado sacerdote en 2004.


“Todo el mundo se calla, todo el mundo mira hacia otro lado. La gente es tratada con hostilidad”, dijo al diario Bild. “Somos muchos y la iglesia no quiere verlo”.


El sacerdote Stephan Schwab, de 50 años, también revela su identidad sexual en el sitio web, “porque creo y estoy firmemente convencido de que hago un buen trabajo incluso como sacerdote gay”.


Hace un año, no dudó en celebrar una misa para homosexuales en su iglesia de Wurzburgo.


Monika Schmelter, exdirectora de un centro de Cáritas, y Marie Kortenbusch, profesora de teología empleada por la iglesia, ocultaron su relación durante 40 años por miedo a perder sus empleos antes de salir del armario este lunes, dos años después de su matrimonio secreto.


“Creo que es maravilloso que ahora pueda hablar en nombre de la gente que todavía vive con miedo”, dijo Kortenbusch, citada por Bild.


Apoyo de arzobispo

Los firmantes recibieron el lunes el apoyo del arzobispo de Hamburgo, Stefan Hesse.


“Una iglesia en la que uno tiene que esconderse por su orientación sexual no puede, en mi opinión, estar en el espíritu de Jesús”, dijo el arzobispo, partidario de un cambio en la “moral sexual y el derecho laboral de la iglesia”. El lunes se emitieron en la televisión pública más testimonios de católicos alemanes LGTB+ al servicio de la iglesia, en el marco de un documental llamado “Como Dios nos hizo”.




Fuente: ojo.pe

mayo 09, 2021

MÁS DE 4000 BEBÉS SALVADOS DEL ABORTO DURANTE LA PANDEMIA

 


Una organización provida celebró recientemente el hito de haber podido rescatar a 20 000 bebés del aborto desde su fundación en Estados Unidos. Más de una quinta parte de las vidas se salvaron el año pasado durante la pandemia de covid-19. 


Human Coalition, una organización provida, salvó del aborto a su primer bebé no nacido el 22 de junio de 2010 y salvó a 14 bebés más ese año. Más de una década después, más de 20 000 niños tienen vida gracias a la intervención de Human Coalition en las vidas de las mujeres que consideraron seriamente el aborto, y la organización ha prestado servicios a más de 214 000 mujeres y familias. Human Coalition tiene siete clínicas de cuidado de la mujer en Cleveland, Atlanta, Dallas / Ft. Worth, Pittsburgh, Raleigh y Charlotte. 


Durante la pandemia de 2020, Human Coalition brindó una variedad de servicios a 44 131 mujeres y celebró 4150 “decisiones de vida” tomadas por madres que estaban considerando el aborto y que, en cambio, eligieron la vida para sus hijos. Jeff Bradford, presidente de Human Coalition, dijo a The Christian Post en una entrevista que cuando empezó la pandemia, la organización ya tenía tecnología para permitir que sus trabajos continuaran, lo cual fue un "regalo del cielo". 


Debido a que la organización ya había explorado opciones virtuales y de teleasistencia en 2018, pudo adaptarse en un momento en que muchas organizaciones se vieron obligadas a cerrar. A medida que se acerca el Día de la Madre el domingo, la Human Coalition está celebrando que muchos niños podrán celebrar con sus mamás debido a su ministerio que salva vidas. 


Fuente: impactoevangelistico.net

febrero 09, 2021

Mujer abandona a su esposo y sus hijos para esperar desde su congregación la “llegada” de Cristo

 


En las redes sociales ha trascendido la noticia de  una mujer que abandonó a su esposos e hijos para ir a esperar la llegada de Cristo al Atlántico que estaba programada, supuestamente, para el 28 de enero en una iglesia cristiana en el corregimiento Isabel López, en el municipio de Sabanalarga, Colombia.


“Mi esposa abandonó su hogar, me abandonó a mí, a su esposo, a sus hijos, dos hijos que tenemos en común”, dijo el hombre consternado en una entrevista a Noticias Caracol, uno de los medios más importantes en Colombia.


El hombre, quien se dedica al comercio en Barranquía, dijo también que el religioso Gabriel Ferrer, quien es el pastor de la congregación donde asistía su esposa, es el responsable de la actitud de la mujer y sus actitudes.


“El pastor hizo que renunciara al trabajo, por lo que perdió 20 años que tenía laborando en la empresa”, agregó el hombre que muestra su preocupación por las decisiones de su esposa.


 Según Noticias Caracol, hasta el momento no se sabe nada del pastor y los feligreses, aunque se cree siguen confinados en la iglesia cristiana Berea, donde siguen esperando la llegada de Cristo.


fuente: elblog.com

abril 28, 2020

HIJOS DE DIOS

Vivían en la calle, sin padres o maltratados por sus propias familias. Un centenar de niños y niñas han logrado cambiar su vida gracias a la labor de un grupo de hermanos de la Obra que promueve un orfanatorio en Lima, bajo la bendición del Señor.

La historia del orfanatorio“Joyas de Belén”, ubicado en la médula de la Comunidad Urbana Autogestionaria de Huaycán, en el distrito limeño de Ate, empezó a fraguarse en 2006 por iniciativa del Rev. Raúl Caldas Amador y la gracia de Dios. Desde entonces, hace ya un quinquenio, no hay más luz que guíe los pasos de este orfelinato, único en su género, que la iluminación divina del Señor. En él han confluido muchas bendiciones y en la actualidad es una de las obras sociales más destacadas del Movimiento Misionero Mundial. Tanto que día a día más niños y niñas desamparados de todo el Perú encuentran en su interior un refugio de paz y amor.

 En la difícil tarea de darle cobijo y protección a la niñez desvalida, el trabajo desplegado por el orfanatorio “Joyas de Belén” se erige como un oasis en medio del desierto. Para corroborarlo solo basta repasar las palabras de su impulsor, el Rev. Raúl Caldas, quien sostiene que este orfelinato “funciona de forma exclusiva por la benevolencia del Todopoderoso. Dios es quien nos inspira para agenciarnos de dinero a través de la venta de caldo de mote, cachangas, picarones, tamales y diferentes platos de comida que hacemos los integrantes de la Iglesia de Huaycán”.

Con una población de 101 niños (28 varones y 73 mujeres), el proyecto benéfico tiene varias aristas que lo hacen especial, peculiar y representativo dentro de la sociedad peruana. Al respecto, el pastor Caldas pormenoriza que: “los chicos que residen en el lugar tienen todo lo necesario para vivir con dignidad, como el gran cariño de sus protectores, alimentación, vestimenta y servicios de salud adecuados, y lo más importante es que están bajo el amparo del amor de Jesús y reciben enseñanza secular, conocen y predican la palabra del Señor”.

Omnipresente dentro sus 6 pabellones, Dios es el eje central de este orfanato donde el cariño abnegado, la espiritualidad y la moral cristiana forman una mezcla comunitaria poderosísima. Al respecto, Hermelinda Acuña, asistente principal de la institución, precisa las acciones principales que marcan el discurrir diario de la obra social montada en Huaycán, a 40 minutos del Centro Histórico de Lima. “Al despertarse todo los chicos hacen un pequeño devocional. Luego desayunan. Después se van a estudiar al colegio cristiano Inyternacional Elim, que funciona al lado, hasta el almuerzo. Por la tarde hacen sus tareas y terminan el día asistiendo al Templo del Señor”.

En “Joyas de Belén" confluyen también de forma armoniosa las historias de vida de más de un centenar de pequeños provenientes en su gran mayoría del interior del país. Un conjunto de biografías en el que Leydi Gonzales, una nena de apenas dos años de vida, destaca sobremanera. Inquieta, juguetona y bulliciosa, la niña, la más pequeña del hogar y abandonada por su madre, llegó al orfanato medio año atrás cuando su padre incapaz de hacerse cargo de ella confió su cuidado a los hermanos de la iglesia de Huaycán.

Otras semblanzas, no menos desgarradoras, son las narradas por las hermanas ayacuchanas Thalia (13 años) y Julisa Pérez Rivera (8 años). Ambas, huérfanas de madre y sin progenitor a la vista, arribaron al orfanatorio hace tres años después de ser maltratadas hasta el hartazgo por sus parientes. De igual forma, Cristhian Quispe Oruro (10 años) exhibe un pasado duro. Nacido producto de una violación, sin madre paciente que lo eduque y ex habitante de las calles de Villa María del Triunfo, recaló en la Obra hace un año luego de ser molido a golpes por su progenitora. Hoy todos los pequeños y sus demás amigos del lugar gozan de un presente opuesto, diferente, feliz.

Levantado en un espacio de 1,500 metros cuadrados, y con proyección a contar en breve con un centro médico propio, el orfanatorio tiene los objetivos claros. Según su fundador, el pastor Caldas, “Joyas de Belén” está “diseñado por Dios para servir a los más necesitados, los abandonados, los niños provenientes de hogares destruidos y todo aquel menor que requiera ser salvado de la violencia física y del maltrato”. En un futuro: “la institución dará a sus beneficiarios capacitación en electricidad, carpintería, costura, confección, repostería y gastronomía”.

 A semejanza de otros emprendimientos del Movimiento Misionero Mundial, este plan benéfico del Señor se engrandece con el altruismo y  la generosidad de sus integrantes. Todos sus miembros cumplen sus labores ad honoren y sin ninguna recompensa más que el gozo de contribuir, sin desmayo, en el engrandecimiento de un orfanatorio. Quizás sea allí, en ese pequeño y minúsculo detalle, en el que repose la particularidad del cometido que desde el seno de Huaycán se abre espacio para el mundo entero como ejemplo vivo del poder de Dios.

LA OBRA SOLIDARIA

Según el Rev. Raúl Caldas el porvenir del orfanatorio “Joyas de Belén” apunta a mucho más: “nuestra Obra, que está inspirada por el corazón de Dios, seguirá progresando y mejorando. Por ahora, hemos visto crecer y cambiar en su forma  de pensar, de hablar y de conducirse de todos nuestros niños. Ellos han sido libertados de complejos y traumas. Además se les ha dado educación cristiana de alta calidad, lo que en algunos casos les ha permitido ingresar a la universidad, y en otros a convertirse en siervos del Señor. Sin embargo, en el futuro aspiramos a garantizar su vida de adultos como hombres de bien”.

Pero, ¿cómo será posible hacer realidad esa gran aspiración? El Rev. Caldas responde: “hemos adquirido unas máquinas industriales de coser y vamos armar un proyecto con el que entrenaremos a nuestros chicos en la confección de toda clase de vestidos y de ese modo les vamos a crear una mentalidad emprendedora y empresarial que les permitirá, una vez que sean adultos, valerse por sí mismos. También les garantizaremos los estudios universitarios ya que dentro de breve tiempo la Obra contará con una universidad”.

Fuente: impactoevangelistico.net












diciembre 02, 2019

Acusan por abuso sexual infantil a un pastor de 80 años de Estados Unidos

Según medios locales, el acusado tiene cinco hijos y más de 20 nietos. Además, junto con su esposa adoptó a 19 niños de Filipinas.

La Oficina del Sheriff del Condado de Forsyth (estado de Georgia, EE.UU.) ha detenido al pastor de la iglesia primitiva bautista de Ebenezer, de la ciudad estadounidense de Sandy Springs, estado de Georgia, por cargos de abuso sexual infantil, informó este martes el periódico local Atlanta Journal Constitution.

El arresto del pastor Benjamin August Harter, de 80 años, tuvo lugar el pasado viernes y este martes el acusado fue retenido sin derecho a fianza.

Los detalles del caso no han sido aclarados. Desde la Oficina comunicaron que sus agentes todavía lo están investigando "activamente" sin proveer más información. 

Según precisa el medio, Harter tiene una mujer (cuyo nombre no ha sido revelado), con la que adoptó a 19 niños de Filipinas, donde la pareja construyó, asimismo, un orfanato y trabajaba como misioneros. Además, son padres de cinco hijos y tienen más de 20 nietos.

Fuente: actualidad.rt.com
octubre 04, 2019

¿Por qué no nací de Dios?

Nadie tiene más interés en generar hijos que el Espíritu Santo. Pero eso no puede ser realizado sin la manifestación sincera de la voluntad del ser humano.

El Creador no puede imponer Su voluntad, ya que le dio el libre albedrío a Su criatura.

El problema es que la persona manifiesta su deseo en el exterior, pero en el interior no siempre está realmente dispuesta.

Las iglesias están abarrotadas de personas así. Exteriorizan una cosa delante del Altar, pero íntimamente rechazan eso. ¡Pura hipocresía! Son verdaderas artistas. Hacen cualquier papel. En un momento son buenas, en otro momento son malas personas.

Este tipo de carácter inhibe la acción del Espíritu Santo. ¿De qué sirve aceptar a Jesús, leer la Biblia y orar de la boca para afuera? ¿Acaso Dios no ve su interior?

La persona puede incluso esconderles astutamente sus reales intenciones a todo y a todos. ¡Menos al Espíritu Santo! Delante de Él no existe ningún disfraz.

Ante esa hipocresía transparente, es difícil su regeneración por parte del Espíritu de Dios.

La manera es rasgar el corazón y exponer abiertamente sus pecados escondidos y abandonarlos. ¡Solo entonces Él tendrá condiciones de hacerla nacer de nuevo!

Fuente: blogs.universal.org






marzo 29, 2019

Hay al menos 10 mil hijos de sacerdotes en todo el mundo

Hace un mes, en el marco de la cumbre contra la pedofilia que se realizó en el Vaticano, el secretario adjunto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Charles Scicluna, sostuvo una reunión con el psicoterapeuta irlandés, Vincent Doyle, quien se ha vuelto una de las principales voces para visibilizar la situación de los hijos de sacerdotes en el mundo. “La reunión fue útil, esperanzadora y fructífera”, sostiene Doyle.

¿Cómo nació la agrupación Coping International, Children of Catholic Priests. y cuál es su función?

Coping se fundó en 2014, me surgió la idea cuando me di cuenta de que en ninguna parte había reconocimiento del fenómeno de los hijos de sacerdotes. La Iglesia Católica es una institución pro-vida que respeta la vida desde el útero hasta la tumba, y entonces, ¿Cómo puede afirmar que es pro-vida cuando sus propios hijos son estigmatizados e ignorados, silenciados y maltratados? Así, desde una perspectiva católica y desde una perspectiva de derechos humanos, tenía sentido que se reconociera a esas personas.

¿Cuán masiva es la realidad de los hijos de sacerdotes católicos?

Sostenemos que hay al menos 10.000 hijos de sacerdotes en todo el mundo. Considere, en los últimos 120 años, al menos 1 millón de hombres han sido ordenados; si solo 1 de cada 10 de ese número no era célibe fielmente y 1 de cada 10 de ellos resultó en un embarazo, eso equivale a 10.000 niños.

¿Cuánta gente se ha acercado a Coping?

Durante nuestro período de investigación (2014-2017), Coping atrajo a 13.500 personas de 175 países que buscaban ayuda. Hay individuos que hacen búsquedas on line escribiendo en los motores de búsqueda frases como “ayuda, mi padre es un sacerdote” e incluso “estoy embarazada y el padre es un sacerdote católico”. De los 1.500.000 búsquedas hasta la fecha, más de 15.000 son solo de Chile, lo que indica que la gente en Chile está buscando ayuda con este asunto.

¿Qué debería hacer la Iglesia? ¿Pedir la renuncia al sacerdote o mantener su empleo para que se haga cargo de sus hijos?

Es incorrecto suponer que un hombre debe dejar su trabajo porque es un nuevo padre, ¿Cómo el desempleo va a ser la respuesta ante el nacimiento de un hijo? La pregunta práctica es, ¿cómo va a hacer el sacerdote para proveer a su hijo? Los sacerdotes quedan en una posición terrible, se enfrentan a dos escenarios: hablar y afrontar un posible aislamiento, desempleo y vergüenza pública… o permanecer en silencio y el niño sufre un abandono emocional. Lo cristiano sería dar la bienvenida al niño.

¿Qué relatos ha recibido de Sudamérica?

Hemos tenido múltiples casos en países como Argentina y Perú. A menudo, un niño puede ser hijo de un misionero extranjero. Esto plantea cuestiones de ciudadanía. Algunas mujeres pueden decir: “No tengo ninguna prueba”. Un método para intentar probar la paternidad es a través de www.ancestry.com y rastrear a los parientes vivos del niño usando ADN y genealogía. Coping International utiliza un genealogista independiente con base en Australia que ha demostrado ser bastante exitoso. No todos los casos son consensuales, ahora estamos rastreando el ADN de una mujer cuyo padre era sacerdote de una orden religiosa en Argentina, la madre fue violada de niña. Sin embargo, la mayoría de los casos que encontramos son consensuales.


Fuente: latercera.com
marzo 28, 2019

Mi padre, el sacerdote

Relatos de hijos de religiosos católicos están saliendo a la luz en todo el mundo, convirtiéndose en un nuevo desafío para la Iglesia. Chile no está al margen de este fenómeno. Estas son tres historias narradas por sus protagonistas, quienes revelan sus vivencias, miedos, alegrías y cómo enfrentaron a las autoridades eclesiásticas.
Mauricio Ramírez Ramírez cruzó la antigua puerta de madera de la parroquia Santísimo Sacramento, en Iquique, y avanzó sin quitar la vista del sacerdote Domingo Soto Díaz. Ese viernes 5 de diciembre de 1980, frente a 200 asistentes, el “cura Soto”, como lo llamaban en el barrio El Morro, subió hasta el altar, abrió su vieja Biblia y repasó por última vez los salmos que leería en la ceremonia más importante que ofició en su vida religiosa: el matrimonio de su propio hijo.

“Muy pocos han tenido la suerte que yo tuve, que sea tu papá el que bautice, el que oficie tu Primera Comunión, el que te confirme y el que te case. Me siento orgulloso de haber vivido eso”, dice Mauricio.

La elección de la parroquia de calle Wilson para celebrar su matrimonio tenía un significado especial. El terreno donde se levantó esa iglesia fue por 22 años el lugar donde vivió junto a sus padres y hermanos. Una amplia casa construida al costado del recinto religioso acogió a la familia que formaron el sacerdote Domingo Soto, Doris Ramírez y sus seis hijos (uno de los cuales murió cuando tenía seis meses).

Fue allí donde el secreto mejor guardado del barrio El Morro tuvo su punto de origen, cuando el párroco conoció a la joven empleada doméstica del obispado y se enamoraron.

Hoy, a sus 62 años, Mauricio relata con una mezcla de nostalgia y orgullo cómo fue la vida de un niño, adolescente y adulto que cargó con la responsabilidad de guardar el secreto que le contaron cuando tenía ocho años.

La figura pública de su padre, conocido por su activo rol social en dictadura y su vida académica en colegios y universidades, obligó a su madre a tomar resguardos para evitar sanciones de la Iglesia que podían terminar en su traslado. Así, los cinco hermanos Ramírez aprendieron a llamar “padrino” a su padre cuando estaban en público, o a explicar por qué vivían en la casa de un cura: “Teníamos que decir que el padre Soto nos había acogido en su casa. Solo cuando todos se iban le podíamos volver a decir papá”, relata. Sobre su apellido, Mauricio aclara: “Nos quedamos con el apellido de mi mamá, porque queríamos proteger a mi padre”.

Pese a los resguardos y al silencio solidario que mantuvo la comunidad de fieles, en 1978 la crisis fue inevitable. Ese año, el padre Soto decidió confesarse con su superior, el obispo José del Carmen Valle. Y su revelación no cayó bien en la Iglesia.

Tal fue el revuelo dentro del obispado y en los sectores conservadores de la época, que a pocos días de su confesión religiosa, y ante su negativa de abandonar la parroquia que por 38 años dirigió, Carabineros intervino para tratar de sacarlo por la fuerza. “Pero la gente, que lo quería y lo respetaba mucho, salió a defenderlo. No dejaron que Carabineros nos sacara de la Iglesia”, recuerda Mauricio. Para evitar que la tensión escalara entre los pobladores y la policía, el religioso cedió.

Mauricio y su familia se mudaron a una casa de calle Aníbal Pinto, a pocas cuadras. Aunque el Obispado de Iquique pidió sanciones por su caso, el Vaticano nunca las aplicó. Desde ese día los habitantes de El Morro apodaron al sacerdote “el padre sin iglesia”, recuerda su hijo.

Su alejamiento de la parroquia del Santísimo Sacramento coincidió con un empeoramiento en la salud del sacerdote, su diabetes lo obligó a usar silla de ruedas, hasta fallecer en 1988. Fue velado con todos los honores de un sacerdote.

***
En febrero pasado, una investigación de The New York Times dio a conocer la existencia de protocolos secretos del Vaticano para enfrentar los casos de clérigos que tienen hijos. “Es el próximo gran escándalo de la Iglesia Católica. Hay hijos de sacerdotes por todas partes”, advirtió Vincent Doyle, un psicoterapeuta irlandés, quien tras enterarse de que el párroco de su comunidad en realidad era su padre, decidió crear en 2014 la primera agrupación internacional de apoyo a hijos de sacerdotes. Desde entonces, Coping International, Children of Priests & Religious ha recopilado miles de testimonios en todo el mundo.

“¿La Iglesia Católica cómo puede afirmar que es provida cuando sus propios hijos son estigmatizados e ignorados, silenciados y maltratados?”, señala Doyle a Reportajes.

Tras la investigación del periódico norteamericano, el cardenal Beniamino Stella, prefecto de la Congregación para el Clero del Vaticano, dio una entrevista reconociendo la existencia de un documento interno de la Iglesia Católica llamado “Nota relativa a la praxis de la Congregación para el Clero en relación a los clérigos con hijos”, que se entrega a las conferencias episcopales y a los obispos, donde se establecen las directrices para abordar casos de este tipo.

Según detalló el cardenal, el mandato desde el pontificado de Benedicto XVI es acelerar los trámites de dispensa sacerdotal para todos aquellos religiosos menores de 40 años que tuvieran hijos, para que ejerzan plenamente su paternidad. Sin embargo, la dispensa es voluntaria y debe ser solicitada por el propio religioso al Vaticano. En caso de no hacerlo, el obispo o superior de la congregación debe evaluar caso a caso si eleva una causa para suspenderlo del estado clerical. Expertos en Derecho Canónico coinciden en que no hay ninguna causal para expulsar a sacerdotes por tener hijos, solamente es posible hacerlo si rompen el celibato de forma permanente, manteniendo una relación sentimental prolongada en el tiempo. Por eso, en algunas ocasiones se llega a un acuerdo para tapar el asunto, por ejemplo, cuando el sacerdote terminó su relación sentimental con su pareja y ayuda económicamente a su descendencia; cuando el hijo cuenta con otra figura paterna que le entregue sustento, o cuando los hijos ya son mayores de 20 años.

El cardenal Stella agregó un dato revelador: “Un cálculo aproximado de las solicitudes de dispensa muestra que alrededor del 80% de ellas implica la presencia de prole”.

***
Un cuadro con la imagen de la Virgen de la Anunciación y un crucifijo dorado sobre el escritorio decoraban la oficina de entonces obispo de San Felipe, Cristián Contreras. Era cerca del mediodía del 22 de julio de 2014 cuando Ignacio Miranda, párroco de Cabildo, ingresó al despacho del prelado, se sentó frente a él y le explicó el motivo de su urgente encuentro: “Obispo, voy a dejar la parroquia porque voy a ser papá”, lanzó.

Según el relato de Miranda, el rostro de Contreras -a quien el Papa Francisco le aceptó la renuncia en septiembre de 2018- se tornó serio y molesto. “Chiquillo, podríamos haberte ayudado, pero si es tu decisión, la respeto. Gracias por tu franqueza, pero esto se podría haber evitado”, dijo antes de levantarse, estrecharle la mano y acompañarlo hasta la puerta del obispado.

Esa fue la despedida del “padre Nacho”, que generó conmoción entre los fieles de Cabildo. Para disipar los rumores, días después él mismo les contó la noticia a través de la radio local “Maxx Radio Chile”: “Buenos días, saludos a todas las personas que escuchan tu radio. A ver…, no es fácil este tema, menos aún conversarlo por la radio. Lo que estoy viviendo ahora no es un error, no estoy equivocado, acá hay una decisión tomada con el cariño a Dios y con la persona que quiero comenzar una nueva vida”, afirmó.

Ignacio Miranda había llegado el año 2005 a la localidad ubicada a 175 kilómetros de Valparaíso. Siendo aún diácono fue enviado para cumplir labores pastorales. Su cercanía con los feligreses, sus visitas a zonas rurales y su juventud le dieron rápida notoriedad entre los habitantes.

Ese mismo año, trabajando en la parroquia conoció a Verónica, una de las catequistas, y surgió una amistad. Y la amistad, tras ordenarse sacerdote en 2010, incubó un conflicto interno en sus vidas. “Lamentablemente, y es lo que les pasa a los sacerdotes, estos temas no se pueden hablar. No sé si por miedo, por vergüenza, pero uno no se atreve a contar que está aflorando en ti el amor humano. Para mí fue un conflicto fuerte, porque quería ser sacerdote, era mi vocación. Pero, por otro lado, empecé a sentir ese amor humano, y ya no solo el amor divino, hacia Dios”, recuerda Ignacio. Para Verónica, el asunto tampoco fue sencillo de abordar. “Ella me decía que esta situación le produjo conflicto por estar enamorada de un sacerdote. Ella sufrió bastante por eso”.

Finalmente, en 2012 Verónica e Ignacio empezaron una relación sentimental que decidieron mantener bajo estricta reserva. Ni amigos ni familiares sabían que estaban juntos. Eso, hasta 2014. “Ese año me dijo que estaba embarazada, ahí decidí ‘colgar la sotana’. Cuando me contó, me emocioné. Pero sobre la marcha me dijo: ‘Te tengo otra noticia, no es una, van a ser dos, son gemelas’. Ahí me puse a llorar y pensé que Dios me las regaló, fue una bendición”.

Tras dejar la Iglesia, su mayor preocupación era a qué se dedicaría para mantener a sus hijas. Comenzó a golpear puertas en búsqueda de trabajo. Y fue el concejal Víctor Donoso quien le dio su primera oportunidad laboral. En una pequeña oficina comenzó a atender los problemas de los vecinos de la comuna. Su popularidad, lejos de decaer, se incrementó. Fue así como decidió entrar en la política y competir en 2016 por un cupo de concejal apoyado por la DC. Fue la primera mayoría local y ahora integra el concejo municipal de Cabildo.

Está impedido de celebrar misas o sacramentos, pero sigue siendo sacerdote, ya que nunca solicitó la dispensa al Papa como exige la normativa canónica. Aún en la calle, vecinos de la comuna lo saludan con humor como “el padre Nacho”. Ignacio Miranda, hoy de 43 años, asegura que “mientras vivamos en Cabildo, mis hijas siempre serán las hijas del cura. Yo siempre seré el cura. Y Verónica siempre será la catequista que se enamoró del cura”.

En Chile hay varios casos conocidos de sacerdotes que han tenido hijos. Uno de los que más dieron que hablar en su momento fue el de José Andrés Aguirre -el cura “Tato”-, fallecido en 2013, quien estuvo en prisión por abusos y estupro. A fines de los 90, antes de que comenzaran las denuncias en su contra, el sacerdote fue padre de un niño, hecho que estuvo en conocimiento del arzobispo de la época, Carlos Oviedo. O el caso de Bernardo Durier, un combativo cura francés de los cerros de Valparaíso, quien en 2002, a los 62 años, tras 30 años de ejercicio sacerdotal, dejó los hábitos para casarse con la madre de sus dos hijos, ya mayores de edad. O el escándalo que enfrentó el 2015 la Diócesis de Temuco, cuando el sacerdote Darío Celedonio Fuentes fue suspendido del cargo, tras conocerse una demanda de pensión alimenticia para su hijo de 12 años y una denuncia por violencia intrafamiliar.

El portavoz de la Conferencia Episcopal de Chile, Jaime Coiro, señala que no existe un registro o una estimación de cuántos casos hay en el país, pero sí lineamientos fijados por el Vaticano: “Los últimos dos Papas y las autoridades y organismos competentes del Vaticano han subrayado con claridad un criterio general a seguir: que los sacerdotes con hijos dejen su ministerio para asumir su rol y responsabilidad como padres, la que constituye su primer deber. Ante una consulta sobre esta materia, este criterio fue expresado con claridad a los obispos chilenos que participaron en la visita ad limina el año 2008”, explica.

Aunque hay excepciones que quedan a criterio de cada obispo, “la mayor preocupación es el bien de esos hijos, más allá de toda otra circunstancia vinculada a la persona del sacerdote. Esos hijos necesitan padres activos y completos, y la Iglesia no puede avalar una ausencia tan relevante en el acompañamiento de la vida de las personas. También preocupa que puedan existir situaciones de “doble vida” que hayan sido escondidas a toda una comunidad, y a veces por años”, sostiene Coiro.

***
A sus compañeros de colegio les mentía y les decía que su padre era un vendedor de autos, pero tras las clases corría a la iglesia para vestirse de acólito y así estar al lado de él. “Siempre fui acólito para estar cerca de mi papá. Eso nos ayudó a hacernos más amigos, porque podíamos conversar más. Así que un día, a los 16 años, le pregunté por qué había elegido ser cura, por qué no optó por una familia normal. Y me contestó que esa era su vocación, que lamentablemente ya había elegido ese camino”.

Veintisiete años han pasado desde que Alfredo Rivas (43) sostuvo esta conversación con su padre, el sacerdote Rigoberto Rivas Chávez, pero su respuesta aún se mantiene fresca en su memoria. Los recuerdos de su padre, dice Alfredo, han sido difíciles de borrar, ya que pese que vivían separados, se las ingeniaba para estar presente y ser una figura paterna.

Lograr mantener la relación familiar fue una tarea compleja y cada día les exigía a él, a su madre y a su hermano mantener en secreto la identidad de su progenitor.

A diferencia de otros casos, “Rigo”, como apodaban al religioso, decidió reconocer a sus dos hijos, les dio su apellido y aportaba económicamente para mantenerlos. Pero esa decisión tuvo consecuencias: “Cuando en la iglesia descubrían que mi papá volvía a tener una relación cercana con nosotros, su familia, lo castigaban. Lo enviaban lejos, incluso al extranjero. Estaba prohibido que tuviéramos una relación familiar. Y él sufría por eso”, recuerda Alfredo.

En una época, Alfredo, su hermano y su madre se trasladaron a Chillán, mientras su padre vivía en Concepción, donde fue párroco de la Iglesia San Ramón Nonato. A pesar de la distancia de casi 100 kilómetros, viajaban todas las semanas para verse.

Cuando Alfredo tenía cinco años, en una pequeña oficina ubicada a metros del arzobispado, el propio cura Rivas le explicó que a partir de ese día ya no podía decirle “papá” en lugares públicos. “Aquí, en Concepción, ahora soy tu tío”, le dijo.

A partir de entonces entendió que la identidad de su progenitor debía mantenerla en secreto. Para no cometer errores, inventó una vida ficticia para su padre, quien incluso viajaba desde su casa al colegio en su auto marca Opel modelo Rekord. “Cuando mis profesores y mis compañeros me preguntaban qué hacía mi papá, les inventaba que trabajaba en una compraventa de autos, ya que por su trabajo en la iglesia cambiaba muy seguido de vehículos”.

Y en la calle, para evitar revelar su vínculo sanguíneo, junto a su hermano optaron por llamarlo “weñe”, que en mapudungún significa “niño”. Pese a las restricciones para compartir con su padre, Alfredo dice que vivió en una familia normal. La diferencia, dice entre risas, es que la relación de sus padres comenzó en una parroquia de la ciudad de Penco, en la Región del Biobío, donde su madre era catequista y él un párroco local.

Uno de los últimos castigos que afectó al padre Rivas ocurrió cuando estaba próximo a cumplir los 65 años. Una denuncia anónima llegó al obispado local, que no tardó en tomar medidas: el religioso fue enviado a itinerar a Arica; es decir, debía recorrer poblaciones y calles locales predicando pasajes de la Biblia. “Pese al castigo, nosotros igual viajamos a Arica para verlo”, recuerda Alfredo.

Conforme pasaban los años, la salud del padre Rivas empeoró. A tal punto, que pasó seis meses internado en un centro asistencial, luego de que le detectaran un glioma cerebral. “Qué bueno que tuve hijos, sabía que este día iba a llegar”, les dijo antes de fallecer, en mayo de 2001. Fue sepultado con todos los honores sacerdotales. Ese día, Alfredo decidió romper el secreto: “Ese día decidí contar abiertamente que mi papá era un cura. El día que murió mi papá me liberé, empecé a contar la verdad”.

Su muerte, sin embargo, trajo una nueva complicación para su familia. La disputa por bienes. Según Alfredo, “poco antes de que mi papá muriera, alcanzamos a hacer trámites y pudimos recuperar tres casas, un terreno en Quillón y unos vehículos. Pero al día siguiente de que falleció todas sus otras cosas ya habían sido traspasadas al Arzobispado de Concepción”.

Fuente: latercera.com